Al otro lado de la línea se escucha serio y circunspecto a Daniel Rabinovich, notario, guitarrista, actor, novelista y ahora vocero de Les Luthiers, la famosa agrupación de músicos-comediantes argentinos que le dan cara al llamado ‘humor inteligente’, uno que el propio apellido hace pensar en su terrible y actual escasez.

Con más de 46 años de trayectoria, los integrantes actuales de Les Luthiers —Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés y Daniel Rabinovich— siguen haciendo de las suyas, esta vez con ¡CHIST!, una antología con lo mejor de su repertorio, ya vista por más de 300 mil espectadores y que incluye diez números, todos presentados con guiños a la actualidad, como el uso de internet, la comparación de Lady Gaga con los grandes de la música clásica, y cómo los nuevos vampiros como Robert Pattinson desplazaron al temido Drácula.

Rabinovich y su inocente personaje de Manuel Darío, una especie de antihéroe de la música, explica cómo este grupo, más sus 44 instrumentos musicales, dos lauderos y dos reemplazantes que viajan con el grupo para sustituir a cualquiera de ellos en caso de emergencia, siguen juntos por 46 años haciendo reír en una suerte de Rolling Stones de la carcajada.
“¡CHIST! es una antología que queremos mucho. Es un espectáculo que estamos muy contentos de hacer y que nos ha dado muchísimas satisfacciones”, dice Ravinovich.

—¿Cómo seleccionaron las piezas?
—No fue fácil… Nos juntamos unos cuatro meses antes del estreno a ver el material y a discutir cuáles eran las obras que queríamos hacer y una vez que nos pusimos de acuerdo —que fue una etapa muy difícil— ahí comenzamos a ensayar y aggiornar las piezas. A los tres meses estrenamos y fue un enorme placer, porque funcionó bien.

—¿Cuál es el hilo conductor del show?
—Un número que se llama La comisión, que trata de dos políticos de un partido latinoamericano que intentan modificar el himno nacional de acuerdo a las propias conveniencias. A lo largo de todo el espectáculo eso se muestra unas tres o cuatro veces y en otros momentos se hacen diversas canciones: El madrigal, La bella y graciosa moza. Hay una especie de rock ecológico que se llama Solo necesitamos, la opera La hija de Escipión, El bolero de los celos y algunas otras canciones como Encuentro en el restaurante y un rap: Los jóvenes de hoy en día.

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—Su primera visita a Chile fue en 1977 ¿Cómo han visto los cambios en estos 35 años?
—Siempre es un gusto ir a Chile. Son un público muy bueno y que valoramos mucho. Yo no te podría decir exactamente en qué cambiaron, pero si en qué cambiamos nosotros, porque fuimos cuando éramos muy jóvenes y ya no lo somos tanto… Aparte de las canas, aprendimos a hacer un trabajo mejor y espectáculos más divertidos. También vimos a Chile desarrollándose, con la instalación definitiva de la democracia, con bienestar de un país que se ve ha crecido muchísimo.

—Ustedes son un matrimonio que marcha directo a las bodas de oro… ¿Qué los ha mantenido unidos por 46 años?
—El éxito de nuestro trabajo, la posibilidad de divertirnos haciendo lo que nos gusta y que la gente lo acepte y nos pague en consecuencia; la amistad y el amor que nos tenemos desde siempre. Somos un grupo de amigos, de hermanos de toda la vida…

—Finalmente se han reelegido en el tiempo de forma casi romántica…
—Nos seguimos eligiendo porque nos llevamos muy bien y nos encanta trabajar juntos.

—Sus presentaciones en vivo parecen ser muy improvisadas, pero en realidad es un trabajo estudiado. ¿Analizan mucho el detalle de cada una de ellas?
—¡Muchísimo! ¡Somos obsesivos y discutimos constantemente todo! Aunque parezca improvisado, que es una buena cosa, porque habla de que el show es fresco, joven y novedoso, todo está escrito y estudiado. Hay muy pocos momentos de improvisación.

—¿Son democráticos en esas conversaciones?
—Absolutamente. Somos democráticos y votamos, pero sí tenemos una intención profunda de lograr la unanimidad. La verdad es que tratamos de convencer a la minoría para que acepte la posición mayoritaria. Dentro de cierta cuestión artística, intentamos que esa democracia se transforme en un voto unánime, porque nadie quiere hacer una canción que a alguno de los compañeros no le guste…

—¿Cómo enfrentan a un público que hoy tiene disponible gran parte de sus rutinas por YouTube?
—Es un nervio nuevo, es diferente porque la gente nos conoce por internet, pero la experiencia de vernos en vivo, de compartir el aire, la respiración, la risa, es un momento único que nosotros y el público disfrutamos muchísimo.

—Ustedes dicen que el humor es un mecanismo de defensa…
—En algunos momentos por supuesto que es un arma que tiene el hombre para superar la adversidad, los dolores y la vida real. El humor es una válvula de escape para la neura de la gente. El hombre tiene sentido del humor sobre todo cuando lo precisa y lo puede ejercitar con libertad, cuando vive con alegría.