Cuando alguien indica en una dirección con el dedo, la opción miope es quedarse viendo el dedo y la otra, la despierta, es mirar hacia el rumbo al que apunta ese gesto. Esto último es lo que hicieron Los Tres hace justo veinte años, por partida doble, como aprendices y como referentes. Aprendieron a traducir una tendencia a un lenguaje propio. Y refirieron ese camino a otros. El concierto que el grupo dio el 14 de septiembre de 1995 para la serie Unplugged del canal MTV, cuyo disco (Los Tres unplugged, de 1996) cumple ahora veinte años, es relevante porque el grupo ganó ahí una frontera inédita: fueron los primeros músicos chilenos en llegar a ese podio.

Y porque ganaron en sus términos: lo rubricaron con tres covers, y por una vez ese modismo es insuficiente aquí porque, lejos de cantar versiones de algo en inglés, Los Tres fueron a Miami a tocar dos cuecas y un jazz guachaca de Roberto Parra Sandoval en la inspiración. Tocar canciones de otros puede ser aprendizaje, homenaje u oportunismo, pero contadas veces es reivindicación como aquí. Los Tres conocían bien a The Smiths, banda independiente inglesa que en los ’80 había grabado con la ex estrella pop británica Sandie Shaw.

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Lo obvio con esa escuela era aprenderse una canción de Sandie Shaw. Pero lo despierto era no repetir ese gesto, sino aplicarlo aquí, y entonces grabar con una estrella pop chilena: Cecilia. Y con Buddy Richard. Y llegar a MTV a reivindicar a Roberto Parra. Los Tres unplugged es ante todo un ejemplo de cómo acertar de lleno, en el momento más adecuado y el lugar exacto, es decir a mediados de los ’90, época del auge del rock alternativo y del rock latinoamericano, y en MTV, para entonces la factoría que determinaba esos gustos juveniles a todo el continente. Aciertos así producen cambios de mentalidad.

Hay un antes y un después de ese disco. Hoy es fácil olvidar o ignorar ese precedente, cuando ya se han consolidado la cueca, la cumbia, la memoria de Violeta Parra o Víctor Jara y cuando el movimiento guachaca aparece hasta en la portada de LUN. Pero en 1995 ni un grupo de rock famoso sabía tocar cuecas, las modas eran grunge, funk, hip-hop, britpop o electrónica y el modelo de exportación de un grupo chileno era el pop cosmopolita con que La Ley lograba la proeza de conquistar México. Son dos ejemplos polares. La Ley en sus shows del ’95 en México estaba tocando covers de Bowie o los Stones para que todos entendieran. Los Tres en su visita del ’95 a Miami tocaron cuecas de Roberto Parra que no entendería ni Pitágoras: un nuevo orden que determinó el cambio de gusto de una audiencia completa y que rige todavía.