Desde los ’60 que viene tejiéndose este cliché: las mujeres de la música francesa han hecho del susurro un arte sonoro. Los rugidos de Edith Piaf quedaron obsoletos cuando cantantes como France Gall, Françoise Hardy, Brigitte Bardot y Jane Birkin runrunearon melodías con sus voces aterciopeladas. En las últimas décadas, las dos estrellas más grandes de la música gala continuaron la tradición: Vanessa Paradis y Carla Bruni. Pero hace un buen tiempo que una nueva tendencia está rompiendo con este cliché. Mujeres fuertes y de voces potentes están dando un estilo más áspero y rabioso a la escena musical femenina de Francia. Christine and the Queens, Lou Doillon, Jeanne Added, Jain y el dúo Ibeyi son las representantes más populares de este fenómeno que vende miles de discos y llena las portadas de las revistas de música y moda.

Christine and the Queens: La reina de la noche

A los 27 años, Héloïse Letissier es una de las estrellas del pop más grande de Francia. Bajo el nombre de Christine and the Queens, esta cantante y compositora se ha convertido en un fenómeno masivo desde que lanzó su disco Chaleur humaine (2014), con el que por estos días conquista Inglaterra y Estados Unidos. Estudió teatro y comenzó a escribir canciones en Londres, ciudad en la que conoció la vida nocturna de la mano de drag queens y travestis. Su estilo es el electropop suave con notas de piano, pero la influencia de David Bowie y Michael Jackson es evidente en su look andrógino y en su puesta en escena, caracterizada por pasos de bailes inspirados en el rey del pop. Su éxito es tal, que sus singles acumulan hasta 20 millones de visitas en YouTube.

Masculina, magnética y misteriosa, Christine and the Queens se convirtió en un ícono de la comunidad LGBT tras asumir públicamente su pansexualidad, es decir, su atracción hacia todos los géneros y sexos. Un detalle: canta en inglés y en francés.

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Jeanne Added: Un debut sensacional

Jeanne Added (35) fue todo lo que puede esperarse de una «niña buena» con talento musical. Asistió al Conservatorio Nacional Superior de París, en su infancia aprendió violonchelo y canto lírico, estudió en la Royal Academy of Arts de Londres y se dedicó al jazz. Pero un día se aburrió de tanta técnica: Be Sensational (2015), su primer disco, es una fusión explosiva de electropop y post-punk que poco tiene que ver con su formación musical. La prensa gala enloqueció con sus melodías oscuras y con su voz potente y vertiginosa. Compositora e intérprete, dice que canta en inglés “por pudor”.

Su aspecto es el más rudo del de todas las mujeres de esta lista: con su pelo corto y gris, mechas electrizadas y tenidas masculinas, Added se ha dedicado a cultivar un elegante look punk. El diario Le Figaro acaba de proclamarla «la revelación del año» y la crítica puso a su disco entre los mejores de 2015. El nombre del álbum lo dice: Be Sensational es un debut sensacional.

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Jain: La niña maravilla

La más luminosa de las nuevas cantantes francesas. Jain (23) apareció hace un par de meses con su petite robe noire —el pequeño vestido negro que Coco Chanel puso de moda— a desordenar la compuesta escena musical gala con su melting-pop, una fusión de música africana, sonidos electrónicos, hip-hop, pop y soul, estilos que fue recogiendo entre el Congo, Dubai y Francia, los tres países donde ha vivido. Su primer disco, Zanaka (2015), reúne un puñado de canciones eclécticas, adictivas y pegajosas cantadas en perfecto inglés, entre las que está Come, primer single del disco cuyo original video tiene seis millones de visitas en YouTube.

En algo recuerda a la inglesa Lily Allen, pero su talento y energía son superiores: en escena toca todos los instrumentos ella sola. Jain es la dosis de frescura que faltaba en la sobria música francesa. Un dato extra: según Spotify, el cuarto país en que más se escucha su música es Chile.

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Lou Doillon: La hija rebelde

Ser hija de padres famosos fue el calvario de Lou Doillon (33): su madre es la inglesa Jane Birkin, una de las cantantes y modelos más famosas de Francia; su padre es el cineasta Jacques Doillon y su padrastro fue Serge Gainsbourg, el músico francés más influyente de todos los tiempos. Para colmo, su hermana Charlotte Gainsbourg brillaba en el cine y la música, mientras Lou, algo perdida, buscaba su destino. Fue modelo, actuó en películas, pero nada la satisfacía. Hasta que un día se rebeló contra el miedo a ser comparada con su familia y se lanzó a componer canciones en inglés.

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La prensa musical francesa no esperaba mucho de Places (2012), su primer disco, pero sorprendió: no sólo la llenaron de elogios, también vendió más de 300 mil ejemplares y fue elegida Mejor Artista Femenina en los Victoires de la Musique, el Grammy francés. Su segundo trabajo, Lay Low (2015) confirmó su talento: se trata de una decena de canciones oscuras urdidas con una elegancia y sensibilidad que en algo recuerdan a Patti Smith y Leonard Cohen. Su voz ronca acompaña melodías que oscilan entre el folk y el soul, y por a su personalidad fuerte, su belleza enigmática y su look casual-chic, la cantante también se convirtiyouó en un nuevo ícono de la moda parisina.