Nos reunimos en la Destilería de Pisco Mistral. Llega con anteojos, el sol pega fuerte. Entre barricas y botellas se sienta para conversar sobre él, su música, familia y hasta acoso sexual laboral, tanto hacia las mujeres como en carne propia. Le entregan una guitarra eléctrica construida con roble añejado entre destilados. La agarra, toca, vocaliza, se ríe y posa para las fotos.

—¿Cuál fue tu impresión de Valle?

—Me han dicho que anda un montón de hippies locos dando vuelta (ríe). Es una de las mejores vistas del mundo, de las estrellas y el cielo. Si bien ha tenido varios conciertos a lo largo del país, para él “irse de gira no es hacer turismo”. Siente que tiene una cuenta pendiente, muchos lugares que conocer. Especialmente la conexión entre Chile, Argentina, Perú y Bolivia.

Al igual que la protagonista de su canción Cumbiera Intelectual, Johansen (53) es elocuente al hablar. Cita filósofos, habla del cine y de la música, de poetas. Demuestra interés en los conflictos actuales, principalmente esos que remecen a la industria del espectáculo.

—¿Crees que en el mundo de la música se da la sexualización y abuso de poder?

—Creo que en todas las profesiones ha existido abuso. El mundo de la música tampoco está ajeno, no falta el productor que dice “ven, yo te hago un disco, un videito, mi niña” (tono burlesco). Creo que también hay casos de acoso de mujeres hacia el hombre. En mi trabajo sufrí acoso sexual por parte de una jefa. Yo era tour guide y cometí el error de tener una historia con ella. Ella quería ponerse de novia y yo no (ríe), entonces ahí me cortó de cuajo un montón de horarios y prácticamente me echó. Creo que nadie está inmune, es un tema que me parece fascinante de discutir.

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MEZCLADO COMO GUACAMOLE

“Desgenerados”, es el término para referirse a él y su banda, haciendo referencia a que no tienen un género único. En su último álbum Mis Américas Vol. 1/2 recorrió el continente para grabar en diversos lugares, sumando así colaboraciones con artistas de varias nacionalidades.

—¿Cómo te mantienes fiel a tu estilo?

—Para mí la música es empatía, es ver y celebrar las diferencias. Somos y estamos unidos por un mismo idioma en un vasto territorio, sin embargo, somos muy distintos, lo que es maravilloso. Me parece fascinante esa cosa unificadora que tiene la música, esa empatía que genera. Tocar con otra gente nos enriquece mutuamente.

—Para este álbum viajaste mucho. ¿Cómo equilibras tu carrera con tu vida personal y familiar?

—De un modo muy orgánico. Cuando uno va creciendo, le va dando prioridad a los hijos. Son cosas diferentes. La carrera uno la prioriza porque afortunadamente vivo de esto y a la vez los hijos son los hijos, son lo más importante del mundo. Yo lo único que he hecho es avisar que no me gusta salir más de una semana o 10 días (ríe) o si hay obligación de estar más de 3 semanas me traigo a mi familia para estar juntos. Su último álbum, Mis Américas Vol. 1/2 (2016), fue un guiño para los fanáticos más atentos.

Aunque no hay fecha concreta para lo nuevo, dio un avistamiento de lo que podría ser su próximo disco y que no descarta trabajar con otras colaboraciones. “Soy muy titulero. El chiste es que vendrá el Vol 3/4 y después el volumen 1”, dice mientras espera en una bodega, ansioso, su cata personal de pisco chileno.