Katy Perry+Prada+un vestido= el gran escándalo internacional en la temporada de los especiales de moda. La cantante, que aterriza en Santiago con un carnaval de colores para su esperado concierto del 6 de octubre, estrenó una melena corta en la portada de Vogue Japón. Pero en vez de lograr titulares con el nuevo peinado, el foco estuvo en el etéreo diseño de la casa italiana. ¿La razón? En Reino Unido el mismo modelo también lo usa Rosie Huntington-Whiteley en la tapa de Harper’s Bazaar. Y si no fuera suficiente su protagonismo, en paralelo, la diva pop es la estrella en la cubierta de esa última revista en la edición estadounidense. Pero allí con un look de vanguardia en el que hizo ‘curatoría’ la editora de culto Carine Roitfeld.

A la Pista Atlética aparecerá forrada con el romanticismo de telas de Valentino y la sexualidad de Roberto Cavalli, entre otros grandes nombres. Aunque muchos esperan verla en los estridentes colores de Moschino, que con su director creativo Jeremy Scott, idearon piezas especiales para su The Prismatic World Tour. Alianza que ha bajado del escenario hasta la vitrina más sofisticada de la moda: la Gala del Met. Allí, en un corte sirena, tela de grafitti y popero bolso logró atención inmediata.

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Hace varias temporadas que Perry no es sólo musa para inspiraciones over the top. Es una adulta que tiene a las grandes casas de diseño atenta a sus pasos. Logra moverse con gracia y sin problemas entre distintas fronteras de estilo. Puede ser la mujer perfecta para ese femenino y polémico vestido Prada, como también modelo de líneas juveniles con su actitud fresca y pícara. 

Pronta a cumplir 31 años en octubre, pocas semanas después de su paso por Chile, su look atrae los ojos de madres e hijas que comparten ese gusto por ella tarareando juntas hits como I Kiss a Girl, Hot N Cold y Roar.

La californiana que partió con guitarra y cantando temas cristianos en festivales, para luego cubrir su derrière sólo con espuma en un video, no traiciona esta doble identidad: aprecia lo tradicional así como la provocación. Y eso se traduce en lo que usa. Le gusta ASOS, pero también es abierta fan de Versace, Celine, Valentino y Christopher Kane.

El hombre que ha podido ‘leerla’ durante estos años es Johnny Wujek. Se conocieron en la sesión fotográfica de Terry Richardson para la portada del segundo disco de la artista, One of the Boys (2008)

Con él se sienta hoy en la primera fila de importantes desfiles en Semanas de la Moda. Y de la mano vieron lo último de Givenchy en París.

El no es sólo su filtro estético. Considerado por The Hollywood Reporter entre los 25 asesores de moda más poderosos de la industria del entretenimiento, es también su amigo cercano. Un confidente.

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Ese lazo queda claro en el documental Katy Perry: Part of Me, donde las cámaras registran su gira anterior. Todos esos trajes temáticos y con formas de dulces salieron de su pluma y croquera. Pero también aquellos looks que la ubican en excelente posición en rankings de los ácidos comentaristas de estilo.

Su fórmula, según él detalló a Teen Vogue es ir a las tiendas Barneys o Saks para tomar trajes de alta costura y darle un toque especial.

Cuando no están juntos le envía bosquejos y comentan los grandes desfiles que se transmiten por internet. Conversan y van mezclando las ideas de ambos para llegar a lo que vemos arriba del escenario.

Por eso es que el ánimo de Katy Perry y su madurez están en sintonía con lo que lleva puesto. Evoluciona. Y Wujek es su Pepe Grillo si se confunde. Tampoco la censura cuando se quiere poner un ‘enterito’ de pizza (la comida favorita de esta eterna nominada al Grammy) cuando quiere salir de fiesta.

Entre los planes que tienen en espera hace más de tres años está una línea de ropa que materialice la unión de estas dos visiones. De hecho, el año pasado, la firma que ve los negocios asociados con el nombre Perry invirtió 10 millones de dólares en una empresa que tenga ese propósito.

En gran medida, por esta sociedad Katy Perry ha construido una identidad sin quedar estancada en un estilo único. Y su ropa pasa a ser referente para una generación que crece con ella.

Un logro que alcanzó bastante pronto en su carrera y que se formalizó, por establecer un hito, cuando Christie’s subastó en 2012 un vestido couture de sirena que la cantante usó. En el mismo remate estaban accesorios de Elvis Presley y John Lennon, además del famoso bustier que Jean Paul Gaultier diseñó para Madonna.

¿Lo más reciente? Ser figura central de la colección navideña de la marca sueca H&M. Allí estrenará una campaña con el famoso director de videos musicales Jonas Åkerlund. 

En el día a día Katy puede usar piezas de retail y también de nuevos diseñadores. Y siempre está en el tono pícaro y nada inocente que combina con su sonrisa permanente y ojos de muñeca. La artista acerca las tendencias más atrevidas, sin otorgarles un tono vulgar.

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Eso sí, podría replicar una de las frases más famosas de Britney Spears, una de sus antecesoras en el reinado del pop: I’m not that innocent

Con un matrimonio fallido a cuestas y gusto por los ‘chicos malos’ (su ex marido Russell Brand, el frontal DJ Diplo y su intermitente amor John Mayer), Katy Perry es sexy y le encanta.

No teme mostrar piel. Y con su línea de perfumes (siete a la fecha) apela a una seducción felina.

Tampoco teme a las peleas. Y así es conocida su distancia con Taylor Swift.

Por estas mismas razones, un grupo de religiosas de California interpusieron una acción legal para que la cantante no comprara su convento  y lo convirtiera en su residencia hollywoodense. Esa venta, de acuerdo a las dueñas, “violaría sus votos”.

El toque en escena del tour que la trae a Chile va por la estética y no por la provocación de sus amigas Miley Cyrus o Rihanna. Quiere, literalmente, destellar.

El adelanto del público local estuvo en el último Super Bowl, con sus famosos tiburones incluidos y look de Jeremy Scott.

La ropa es parte de su juego y un medio de expresión de su estado de ánimo. El mensaje: salió de cualquier pena romántica y quiere luz.

Ya sus 74 millones de seguidores en Twitter conocen de memoria el set list y  los vestuarios de cada número. Aunque los fans locales podrán ver en vivo la explosión de diseño y colores.

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Esas piezas de ropa no sólo registran una apuesta visual. Replican la nueva etapa emocional de Katy Perry. Volvió esa “ambición ciega”, como ella misma confesó que nació cuando era sólo una niña: “Sabía que esto es lo mío y nada ni nadie se va a interponer en el camino”. Y esa ruta está ‘iluminada’, como le enfatizó en la partida del tour a Jan Janssen.

Gira que será disco y blu-ray a fines de octubre, para los que queden con ganas de repetir frente a sus ojos el espectáculo de ensueño de la intérprete de Dark Horse.

¿Qué representa tu cuarto disco Prism en términos de su evolución personal y musical?

—Es un gran paso adelante. Lo titulé Prism (en su alegoría a la refracción de la luz) porque pasé por algunos momentos difíciles y oscuros. Hasta que, finalmente, pude salir de ese período y dejar que la luz entrara nuevamente a mi vida. Este álbum y el Prismatic World Tour se centra en ese concepto y en poder irradiar esa luminosidad con todos mis fans a través de mis canciones. ¡Me siento muy ‘prismática’ por estos días! (sonríe) Así que el espectáculo de esta gira mundial será muy colorido ¡lo prometo!

Desde que salió el disco en 2013 se abrieron de inmediato las expectativas, dado el éxito —y su categoría de clásico pop— de su antecesor Teenage Dream (2010).

Pero desde el inicio del plan de conciertos promocionales que la traen a Santiago fue la propia artista quien quiso dejar claras las diferencias entre cada trabajo.

“Mi último disco es muy diferente, porque Teenage Dream era dulzón y, sin duda, tenía como complemento una alta carga visual. En cambio, con este nuevo material entrego mi corazón en la mano. Es emocionalmente mucho más revelador. Y me pone orgullosa de que Prism sea así de personal con mensajes positivos y, además, incluya canciones entretenidas para una fiesta. Me gustaría mostrar con esta grabación cómo mi perspectiva de la vida ha evolucionado y lo mucho que he crecido en los últimos años”.

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—¿Estás en el lugar de la vida que deseas?

—Todavía tengo mucho camino por recorrer. Me siento más fuerte y espero que también más sabia. Me veo como un ‘trabajo en progreso’. Y para eso he tenido que experimentar momentos muy tristes y deprimentes antes de ser capaz de curarme y llegar a un lugar mucho mejor. Pasé por una fase de reflexión con el fin de recuperar mi confianza, que se había hundido a un punto muy profundo.

—¿Prism ayudó a esa sanación?

—Fue la forma de impulsarme fuera del pozo en el que sentía que estaba. Fue duro, pero sabía que podía sacar esas composiciones y mensajes de mi alma. La música es una de las formas en cómo escapo de esa oscuridad interior: me lanzo a escribir canciones para levantar el ánimo. 

—¿Cuáles son las favoritas del nuevo disco y qué interpretas en tu show?

—Una de mis canciones preferidas es Unconditionally, porque se trata de ese amor universal y al más alto nivel. Un ‘Nirvana’ que buscamos y esperamos alcanzar. No hay miedo y existe aceptación total de unos con otros. También trata de ese nivel de relación en el que una mujer no tiene que levantarse una hora antes que él para maquillarse ¡porque puedes ser natural! (risas)

—En By the Grace of God se sugiere que estabas muy mal. (Perry no ocultó que pensamientos suicidas cruzaron por su cabeza después de su ruptura con Brand y hay líneas de ese tema que aluden a esa fase).

—El peor momento fue cuando estaba en Nueva York. Luché con ideas muy negativas.  Y, en vez de recurrir a mis amigos, me guardé todo. No debemos avergonzarnos. Hay que compartir con tus cercanos y así no te sientes tan sola con los problemas.

—¿Qué hiciste?

—Practiqué meditación, realicé largas caminatas y me abrí a mis amigos. Pero creo que algo cósmico me seguía desde otra dimensión y me trajo de vuelta a un lugar mejor. También aprendí a que tenía que dejar de señalar con el dedo y culpar a otros por mi tristeza y asumir la responsabilidad de mis propios sentimientos y alcanzar un estado positivo. Fue duro, pero el viaje me llevó a donde me encuentro hoy. Lo tenía que tomar.

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—¿Sientes satisfacción al inspirar a la gente a través de tu música?

—Es una alegría que sientan un poco de felicidad y relajo. Nuestra vida puede ser difícil, tediosa, monótona y, a veces, tan estresante. Pero luego de escuchar en la radio una canción de sólo tres minutos y medio el día puede ser un poco más fácil.

Miley Cyrus es foco de constantes escándalos. ¿Qué opinas de ella?

—Miley es realmente una chica dulce y tiene ‘cojones’. Simplemente no le importa lo que piense el resto. Pero algunas de las otras muchachas en este negocio no son tan amables… Algunas son arpías de manera encubierta y para nada cool. Me gusta juntarme con las que son amorosas y no ‘afectadas’. Como Rihanna.

—Rihanna es muy cercana a ti. ¿Es difícil estar en contacto con alguien que está tan ocupado como tú?

—Me atraen las personalidades genuinas y que no les afecta la atención de la que somos objeto. Ria (su apodo para Rihanna) es muy relajada y, a la vez, tan salvaje. Quizá vivo un poco a través de su actitud desenfadada. Compartimos un montón de cosas cuando nos juntamos y tratamos de estar al día con lo que nos está pasando fuera del trabajo en nuestras vidas.

—¿Qué tipo de mensaje deberían las mujeres y, en particular, las más jóvenes sacar de Prism?

—Debes ser fiel a ti misma en toda situación. Conocer el amor propio antes que cualquier otro tipo. Concentrarte en quererte. Tampoco tener miedo al amor, aunque pueda parecer muy frágil y atemorizante. Las jóvenes deben construir su propio personaje y vivir con integridad. No seguir las tendencias. Ser su propia mujer. ¡Eso es lo que prevalecerá!