Tres años han pasado desde su último concierto en Chile y, esta vez, el rey de la bachata y el merengue regresará junto a la banda 4.40 para presentar su último disco Todo tiene su hora. Revivirá, además, aquellos clásicos como Ojalá que llueva Café, Burbujas de amor, La Bilirrubina —entre otros—, que lo consagraron como el artista dominicano más exitoso, con 20 Grammy a su haber.

Con casi dos metros de altura y tres décadas de carrera musical, en su duodécima producción musical, que durante marzo presentará en Santiago, el cantante —que se formó en un conservatorio, estudió literatura, se graduó de la universidad de Berklee y se convirtió al cristianismo para encontrar la paz tras una crisis de estrés por su agitada vida—, una vez más no se limita a un estilo de música, sino que incorpora diversos ritmos como el merengue, bachata, salsa, balada, bolero, rock and roll e incluso góspel (música religiosa) que bastante bien ha pegado entre sus seguidores. Basta con recordar que uno de sus más grandes hits es Las avispas; un merengue basado en versículos del Deuteronomio por el que hace unos años Guerra ganó el Grammy a Mejor producción cristiana.

Inquieto y versátil, mientras el artista mantiene su conexión con Dios y se ocupa de su fundación dirigida a ancianos y enfermos, rehabilitación de adictos y reorientación de mujeres en situación de cárcel, para este año tiene contemplado experimentar en el área de la gastronomía. Sibarita y amante de la buena mesa, en Instagram comunicó hace unos días que abrirá su primer restorán que se llamará Bachata Rosa —en honor a su famoso disco que le valió el Grammy en 1992—, el cual estará ubicado en el sector Este de Punta Cana, cuya cocina estará a cargo de su amigo y compatriota, el chef Joaquín Renovales. Se prevé que no será solo un centro gourmet, sino además una discoteca, donde se fusionarán sus grandes éxitos musicales con los mejores platos del país centroamericano.