El coraje ha sido un músculo que Jorge González ha ejercitado casi sin pausa. En sus años escolares, primero, dispuesto a levantar y sostener una banda de amigos con casi todo en su contra. En su juventud de fama, después, convertido a gusto en una voz crítica capaz de elevarse por encima del debate político y legar himnos sobre nuestra agresiva y desigual convivencia que hasta hoy suenan vigentes.

Tras el fin de la primera etapa de Los Prisioneros, su trayectoria es un muestrario de viajes, asociaciones, experimentos de estilo y aprendizaje —de búsqueda, en definitiva— dirigido con desprejuicio y viveza. Por eso ahora, cuando las circunstancias han llevado al más importante cantautor chileno vivo a querer hablar de amor, ha podido hacerlo con la honestidad y crudeza de un hombre con la valentía artística bien tonificada.

Hace veintitrés años, Corazones fue un disco que recorrió casi conceptualmente la historia de una pasión: su inicio, su auge y su despecho final.

Hace veintitrés años, Corazones fue un disco que recorrió casi conceptualmente la historia de una pasión: su inicio, su auge y su despecho final. En cambio Libro, el trabajo que González ha puesto hace poco en tiendas y que vuelve a presentar en vivo a Chile el próximo mes (hace casi dos años que vive en Berlín), aborda el amor de pareja desde otra perspectiva, acaso más evolucionada. Canciones como Amate, 100 años o Algo hay en la novena son proclamas de autosanación que aluden al fin del sabotaje por mano propia y la convicción de que todo lo necesario está dentro de uno mismo.

Baladas como Nunca te haría daño, Es muy tarde o Curación, en tanto, se paran seguras sobre el sentimiento de cuidado o de ansiedad erótica mutua, sin alardes ni recovecos. Es un disco de asombrosa profundidad y, además, estimulante ingenio sonoro, lleno de detalles tímbricos, superposición de voces y desafíos a la estructura de la canción pop. No es frecuente escuchar a cantautores adultos capaces de exigirse a este grado, pudiendo dejar la masa del éxito leudar sin invertirle más esfuerzo. Libro es un disco trascendente como construcción musical, pero también como símbolo del extraordinario talento de su compositor, un artista por completo atípico para los estándares locales y cuya creación dejó hace rato de caber en la pura banal medición del éxito.