Metálicos, urbanos, pero cálidos y armoniosos, los sonidos del saxofón le llegaban desde una de las habitaciones contiguas como un llamado instintivo de la naturaleza. Melissa Aldana (29) sólo tenía seis años y su padre, el reconocido tenorista Marcos Aldana, impartía clases de este instrumento en su casa. La niña, que ya traía la vocación musical en la sangre, escuchaba las notas con atención, sin poder esconder la ansiedad al imaginarse con ese gran instrumento en sus manos.

“Hasta que un día me invitó a tocar, me enseñó un par de notas y me enamoré del saxo completamente. Aprendí con él un par de años, hasta que a los 18 me gané una beca para estudiar en el Berklee College of Music, en Boston. Allí empezaron mis estudios más formales junto a músicos como George Garzone y Greg Osby”, explica esta artista que hoy es considerada una de las mejores saxofonistas de nuestro país y que, por tercera vez, participará en el Festival Internacional de Jazz de Providencia, que se celebra entre el 11 y el 13 de enero en el Parque de las Esculturas.

Además de ella, también se presentarán otros chilenos como Claudio Rubio, Roberto Lecaros y Cristián Cuturrufo. Dentro de los invitados internacionales, destaca la participación de Smoke Groovers Quartet y Smalls Live all Stars Quintet. “Tocar en Chile siempre es una grata experiencia, sobre todo en una instancia como este festival que me parece muy positivo e importante para los músicos jóvenes, que tienen la oportunidad de ver y escuchar a jazzistas experimentados que representan a los clubes más famosos del mundo”, comenta.

En esta oportunidad, la chilena que vive en Nueva York y que en 2013 fue ganadora de la Thelonious Monk Jazz Competition y del Premio Martin E. Segal que otorga el Lincoln Center, se presentará con su nueva banda, un sexteto integrado por Phillip Dizack, Jure Pukl, Eden Ladin, Pablo Menares y Kendrick Scott, que significa un nuevo desafío dentro de su carrera: “Se me dio la oportunidad de ir con este grupo que es más grande y me parece increíble, ya que tengo la posibilidad de escribir para más instrumentos. Además traigo un saxo alto y una trompeta. Es una experiencia que me llena de orgullo”, agrega.

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Catalogada por muchos como frágil y delicada, Melissa sorprende al tomar con fuerza este instrumento que, por momentos, pareciera superarla en tamaño, pero que ella domina con una maestría que heredó de la cuna. Además de su padre, su abuelo, Kiko Aldana, fue un legendario baritonista de la orquesta Huambaly, por lo que no fue sorpresa para nadie cuando la nieta decidió seguir los mismos pasos. En 2010 grabó su primer disco con el sello Inner Circle Music —del saxofonista Greg Osby—, Free fall
(2010). Desde allí, las notas de su saxo despegaron con fuerza, obteniendo aplausos y excelentes críticas en los bares y radios de la Gran Manzana.

Hoy, Melissa describe su estilo como tradicional con toques modernos: “Se trata de Jazz contemporáneo que está basado en la tradición de la música. Temas originales, que están influenciados por muchas de las corrientes que se desarrollan actualmente en la escena del jazz en Nueva York”. Su último disco, Back Home, es un trío que grabó en 2016 y que representa el cierre de una etapa. Desde ahora, dejará atrás los tríos e incursionará en bandas más grandes. Entre sus planes para este 2018, destaca la grabación de un nuevo disco que pretende reafirmar este propósito: “Aún no sé si será un cuarteto o quinteto”, comenta. Lo que sí tiene claro, es que no dejará de sorprender con el gran instrumento de viento, elevando su carrera y posicionando a Chile como una gran plaza para el jazz sudamericano.