Lento, pero seguro. Ésa parece ser la consigna de trabajo de Javiera Mena, artista que este viernes 27 de abril sacó a la luz su cuarto trabajo de estudio, cifra aparentemente exigua en relación con sus compañeros en la generación emergida a mediados de la década pasada.

Gepe y Manuel García, por ejemplo, ya anotan seis discos desde 2005. Nano Stern va por el séptimo desde 2006. Álex Anwandter suma cinco entre sus eras como solista y con Teleradio Donoso. Entre tanto, colaboraciones varias y otras hierbas.

Pero es justo volver a anteponer el término “aparentemente” antes de animarse a cuestionar la prolificidad de Mena. Más aún después de escuchar el recién estrenado “Espejo”, álbum de diez cortes que deja entrever un trabajo al detalle en cada uno de sus compases. Una suerte de mural renacentista, confeccionado tanto para las miradas generales, como para los que gustan de fijar la atención en el centímetro cuadrado.

Fiel exponente del electropop a la chilena y figura clave en el resurgimiento de ese sonido a nivel local, esta vez la cantautora avanza con más decisión en las opciones que ofrece el dance, ese término macro que a lo largo de la historia ha aunado a casi todo lo que apunte a la pista de baile desde matrices semi sintéticas.

Hoy en día es prácticamente sinónimo de EDM, y Mena demuestra que sus términos pueden tener perfecta cabida en esa escena. “Escalera”, por ejemplo, es un tema que transita entre distintos momentos, cada uno al alero de una línea recordable y envolvente, además de letras usadas como marcadores antes que como relatos. Más de un DJ, seguro, estaría feliz de inscribirse con un remix de esta pieza.

“Espejo”, la canción que da nombre al disco, moderniza los códigos habituales del electropop, mientras que “Todas aquí” remite a ese gen AM que la artista deja aflorar desde sus inicios, con un coro femenino y adictivo como clímax.

Un borde algo menos discotequero, que también se aprecia en “Aire” y “Cerca”, dos temas que enganchan directo con el diálogo que hoy establecen en el mundo los magos de la electrónica y los astros del pop. La diferencia es que aquí viene todo en uno: Javiera Mena es la estrella y la DJ, la portadora del encanto y la dueña del toque, la anfitriona y la invitada. O, en términos simples, el genio y la figura tras una apuesta de afanes globales, cuyos objetivos más que nunca apuntan más allá de nuestras fronteras.

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