“Folclor” es una palabra que, paradójicamente, justo en los días en que debiera relucir en todo su esplendor, la vemos más acorralada que nunca, reducida a un puñado de sonidos que el lugar común ha instalado en ese espacio que llamamos “chilenidad”.

Ése es el primer aspecto a partir del cual el nuevo disco de Gepe, “Folclor imaginario”, asoma como una buena noticia en esta previa dieciochera: Por asumir la tarea de recordarnos en parte qué melodías fluyen por nuestro ADN colectivo, según los cánones hallados por una de las grandes maestras en la investigación de nuestras raíces, Margot Loyola.

Porque son piezas rescatadas por la folclorista e investigadora las que dan vida a esta nueva producción del sammiguelino, cuyo nombre completo es “Folclor Imaginario (canciones recopiladas por Margot Loyola Palacios y algunas otras que parten desde ahí)“. Diez de trece temas, para ser exactos, que encontraron en la artista fallecida en 2015 el vehículo para salir del olvido, y emerger desde el Chile profundo a uno que, si bien no está en la superficie, al menos está en la capa intermedia de lo documentado.

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El ascenso a siguientes niveles, quizás tenga un nuevo médium en Daniel Riveros, quien regula con justeza la balanza entre el respeto por un material que vale por su historia, y los aportes que pueda hacer desde su condición de intérprete.

“Qué sacarán con quererme”, en la apertura, es prueba de ello, conservando la fórmula de guitarra y arpa, pero alterando el ritmo cuequero original para dar vida a una versión íntima y reducida, de tono naturalista. El single “El Volcán”, en tanto, avanza desde la misma instrumentación para sumir al auditor en una luminosa nostalgia.

“Cacharpaya” monta un diálogo instrumental que dota de identidad a algo aparentemente estandarizado, como es la música andina, mientras que “Hasta cuándo vida mía” arranca reforzando el tono arrabalero, con una cuerda misteriosa que oscila entre el bolero y el tango, y anticipando la entrada de un Gepe menos pueblerino que en otros cortes, en los que, de todos modos, no llega a sonar impostado.

Porque, más allá de la naturaleza de las canciones y el nombre de la homenajeada, e incluso dejando de lado el momento calendario y el centenario de la musa (nacida el 15 de septiembre de 1918), es cuestión de haber seguido en algo la trayectoria de Gepe para saber que éste es también su territorio y su sonido.

Tras haber pasado por períodos de mayor experimentación, y otros sumergido en el pop, el regreso a la raíz acústica y la sencillez de “Gepinto” (2005), esbozado en “Ciencia exacta” (2017), se profundiza ahora en este “Folclor imaginario”, en el que tres cortes llevan su firma.

El que cierra el disco, “Joane”, es un tema de Gepe por donde se lo mire, mientras los otros son improvisaciones en dueto, impregnadas del espíritu de la placa. Uno de ellos, “Amoríos pasajeros”, mezcla una guitarra de raigambre tradicional y campesina con el fraseo de Gianluca, uno de los nombres que ha alzado de la bandera del trap en suelo local, y que aquí suena hasta con algo de vocoder. Como demostrando que dos vertientes en apariencia irreconciliables, el folclor y la música urbana, pueden tener algo que las una.  Como demostrando que Gepe, siguiendo los pasos de Margot Loyola Palacios, puede también encender el radar y transformarse en investigador.