A estas alturas, resulta revitalizador que un disco chileno genere tantas expectativas como pasó con el nuevo trabajo de Gepe. El músico sanmiguelino se consolidó como uno de los exponentes más valorados de la escena criolla y su fanaticada crece año a año.

Definir “estilo libre“ como un disco continuista no resulta algo extraño, porque podría formar una trilogía perfecta con Audiovisión y GP. Aunque ciertamente, es mucho más parecido a este último.

Gepe encontró su camino y no se complica en seguir por esa vereda. La mezcla de sonidos de carnaval andino, las baladas, el pop, el reggae, hasta un toque tropical, están presentes en su nueva placa en una fórmula que puede resultar poco novedosa, pero que no desilusiona.

Del arranque del disco, engancha de manera potente con Marinero Capitán, una clásica composición del pop andino de Gepe.

Hambre con la peruana Wendy Sulca y cuyo video ya tiene rotación hace meses, mantiene el estilo del pop folk, con una interesante mezcla vocal de los dos intérpretes. Similar a lo que pasa más adelante en Melipilla y Fiesta Maestra.

TKM debe ser de los puntos interesantes de “Estilo libre“, con una poesía simple y un ritmo contagioso, a ratos podría ser incluso un tema de Juanes. Una canción de las más pegajosas e internacionales.

Los mejores momentos del Gepe actual, muy lejano al de Gepinto, encuentra sus mejores pasajes en Punto Final, una autobiografía de Daniel Riveros y su vida en San Miguel. Un rapeo interesante y un buen coro.

Una vez más, como pasó antes con Campos Magnéticos o en Mejor que yo (del dúo de Alex & Daniel), Gepe muestra un gran manejo de las emociones en canciones como Invierno, Siempre quiero lo que no tengo (un verdadero manifiesto para muchos), Ser Amigos, que pinta para clásico, con una letra que duele hasta el alma , y lo mismo con Vivir (con Javiera Mena), que tiene hasta un guiño al sonido de Coldplay.

El Gepe de “Estilo libre“ es consecuente con el personaje actual en que se convirtió Daniel Riveros, un tipo que sabe hacia donde quiere llegar, que no reniega del pop, que valora que sus fans bailen y salten en sus conciertos y que se hace cada vez más conocido fuera de nuestras fronteras.

Como se lo decía hace unos días a Claudio Vergara en La Tercera “No creo en los artistas que dicen que su música es inclasificable. O sea, si suena, ya se puede definir. Y si es una canción, lógicamente es algo pop, no entiendo para qué hacerse el rebuscado”.

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