Hace unos días revisando Internet me encontré con una entrevista al músico chileno Cristián Cuturrufo en The Clinic. En varios momentos de la nota, lanzaba una serie de comentarios que serían un buen tema de discusión para cualquiera que tenga algo de interés en la música.

Más allá de sus juicios de valor sobre la SCD y sus anécdotas trasnochadas, me quedó dando vueltas su impresión sobre los programas de talentos de nuestra TV y la valoración que realizaba de ellos.

“Más allá de eso, ¿ves talentos en este tipo de programas?
-No hay. El talento es otra cosa. Esto es solo people meter. Esos cantantes sirven para cantarle el cumpleaños a la abuelita, pero de ahí a ser estrellas, no. Nómbrame a algún hueón que haya salido de un reality en Chile, que sea cantante, y sea una estrella. ¡Nadie poh! Si es una mierda, nomás.”

Actualmente la televisión abierta nos ofrece dos productos en pantalla ligados a la música, Lip Sync y The Voice Chile.

El primero tomó la franquicia del canal de cable Spike y su programa Lip Sync Battle. En su primer mes de puesta al aire la sintonía no lo acompañó mucho, algo que a estas alturas parece normal con cualquier programa de TVN. A su favor genera mucho ruido en redes sociales (tanto comentarios negativos y positivos). No haré acá una crítica televisiva del programa, pero es raro ver a cantantes doblando canciones de otro, como pasó con Denise Rosenthal, más aún a otros “ famosos “ jugando a ser artistas por un rato.  En este contexto me resultaba más atractiva la propuesta de “Mi nombre es Vip.

Hasta ahora, Lip Sync no pasa de ser un sketch, donde da la sensación que los participantes aceptan ir por lo generoso del cheque que reciben a cambio, más que por la motivación de estar en un buen show.

Lo de The Voice Chile merece otro análisis a raíz de las palabras de Cuturrufo. Pedirle a este tipo de reality que sea el trampolín para generar una súper estrella, sería absurdo. Hoy la televisión está ansiosa de conectarse con la gente y la fórmula del “sueño cumplido“ siempre es atractiva. Por ello, el casting apuesta por todos los tipos de personas, con diferentes características físicas y personales.

Es cierto que muchas y muchos de los participantes no serán estrellas en el mundo de la música, pero no hay que olvidar que el mercado cambió y se puede ser popular de diversas maneras, en un canal de Youtube o a través de Twitter. Pero popularidad no es simbolo de talento, en eso estamos de acuerdo.

La crítica que si comparto con Cuturrufo es que hay cierto grado de indulgencia en quienes evalúan. Hay chicas y chicos que de plano desafinan y no están a la altura, pero por extraña razón hay “un perdonazo“ de los errores que llama la atención. Puede ser una instrucción, pero convengamos que quienes se presentan a The Voice, lo hacen convencidos que lo de ellos es “el canto“, entonces, no me parece correcta tanta “buena onda“ del jurado.

Insisto que no hay que dramatizar mucho lo de estos realities, ni tomárselos tan a pecho. El mercado musical es muy distinto en la actualidad y estos programas solo canalizan las ganas que todos tenemos de ser cantantes o artistas por un rato, pedirle algo más es sobredimensionar un medio que hace rato dejó de ser la plataforma más importante. Hoy cada uno es su propio medio y la popularidad cada vez la condiciona más el concepto online que el people meter.

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