Basta mirar de lejos a Emilia Mernes (21) –ex cantante del grupo de cumbia pop uruguayo Rombai y una de las influencers del momento en el mercado musical latinoamericano– para saber que es una nativa digital. Estamos en uno de los salones ejecutivos del hotel Noi y ella revisa los últimos DM (mensajes privados) que recibe en su cuenta de Instagram, donde es seguida por casi 800 mil personas.

Muchos de esos followers sienten que realmente la conocen; porque la ven a diario en stories, le hacen preguntas y Emi les contesta, pues es su forma de comunicar lo que sabe hacer: una cantante e influencer de tomo y lomo. Fue así como esta argentina nacida en Nogoyá saltó a la fama en 2016, a los 18 años, luego de ser descubierta a través de un video –que subió a sus redes– por el músico Fer Vázquez (voz principal de Rombai y actual pareja de la cantante).

“Fer me escribió, tuve una entrevista por Skype y semanas después ya estaba en el escenario”, comenta acerca de este camino sin retorno al anonimato que vivió; de viajes por las ciudades donde es seguida por miles de jóvenes, y Miami, donde ahora prueba suerte como solista. Es su segundo día en Chile y vino para rodar la última campaña de Index para Ripley. “Me encanta vestirme cool y teen”, cuenta mientras nos muestra una de las chaquetas de la colección.

Es ‘self-made’ por excelencia. Aprendió a cantar en su habitación y para esta sesión, decidió maquillarse ella.

–¿Cómo ha sido tu acercamiento con la moda?

–Me gusta andar cómoda y en los shows soy más jugada. Esa espontaneidad explica su éxito como una de las influencers con mayor engagement en Argentina. No hace dietas e incluso sube ‘memes’ para reírse de sí misma. “Si no eres verdadero, no llegarás a la gente”, dice. Lo cierto es que, espontánea o no, domina esta industria a la perfección.

–¿Cómo cuidas tu privacidad?

– Trato de ser lo más real posible. Si me siento mal, si necesito apoyo, también les cuento a las chicas a través de Twitter.

–Pero las redes son un arma de doble filo…

–Si alguien dice ‘No puedes hacer esto o eres fea’, por ahí te hace dudar. La gente no se da cuenta de que puede ser muy dañina.

–¿Te afecta?

–No. La verdad es que los comentarios positivos superan por mucho a los negativos. Obviamente, no puedo gustarle a todos.

–¿Algún mensaje para tus followers?

–Que sean felices haciendo lo que les gusta. ¡Ah, y que suban contenido a redes sociales! ¡Alguien los puede descubrir! Siempre siendo cuidadosos.

Algunos de sus fans esperan pegados a los escaparates para capturarla con sus smartphones. Es cercana y se toma el tiempo para saludar. Más tarde pedirá a nuestro fotógrafo un retrato con otro outfit para su cuenta de Instagram, pues sabe que no hay segundo –ni like– que perder. En tanto Nacho, su manager y amigo de la misma edad, registra cada pose para stories. Emilia ya es una marca en sí misma, y lo sabe.