Como un niño mimado que se rehúsa a dejar el escenario. La devoción por la interpretación carcome sus entrañas. Y no importa si es de la mano de Lady Gaga o de alguna promesa Disney semidesvirtuada, Elton John sabe que su imagen aún factura en verdes billones. Así lo confirma el éxito de su último álbum, Wonderful crazy night (2016), y más de cien conciertos con récord de ventas en su nuevo tour mundial. ¿Alguien dijo jubilar? ¡Ni en sueños!

Al estilo de un veinteañero rebelde le guiña el ojo a las siete décadas que está a punto de cumplir. Entre viajes y conciertos, se las arregla para estar en las grabaciones de la serie Nashville de ABC, un drama country estadounidense donde se interpretará a sí mismo en un capítulo que será emitido a fines de mayo. Mientras, el Tate Modern prepara una nueva aparición del artista en su galería principal con la muestra The Radical Eye: Modernist Photography from the Sir Elton John Collection, una recopilación de 150 fotografías que incluyen trabajos de Matisse y Picasso.

Aunque el masivo interés por el favorito de Diana de Gales volvió a despertarse cuando el artista abrió una puerta que mantuvo cerrada por mucho tiempo. Su relación amorosa con el cineasta canadiense David Furnish y la vida en familia que han construido junto a los pequeños Elijah y Zachary son la prueba de una reinvención total de la historia amorosa del artista luego de divorciarse de la alemana Renate Blauel. “Si hace 10 años hubiera dicho que me casaría con el hombre que amo y que además tendríamos hijos… ¡hubiese pensado que me drogaron con ácido!”, aseguró en su última entrevista para Ellen DeGeneres en enero pasado.

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Pero la llegada de la primavera londinense ha sido con aires maléficos para esta relación. Fue a principios de abril cuando el sensacionalista National Enquirer publicó la historia de un trío sexual entre Furnish y dos empresarios británicos en una piscina de aceite de oliva. Rápidamente, la supuesta infidelidad del canadiense hacia el intérprete de Candle in the wind llegó a tribunales británicos bajo la exigencia del derecho privacy injuction, mandato judicial que prohíbe la publicación de los nombres de los implicados en el acto sexual y del cantante tanto en Inglaterra como en Gales.

Mientras, Sir Elton John canta enérgico por los escenarios de Medio Oriente y Asia y también dedica tiempo a su labor social con su fundación contra el VIH Elton John AIDS Foundation, la que lo posiciona como el inglés más generoso según la lista anual de The Sunday Times junto a J.K. Rowling. Un sello solidario que imprimió luego de años condenado públicamente por excesos en drogas y alcohol.

Pero la tercera edad ha traído mucho más que reivindicación. Nuevas amistades con la generación de músicos rebeldes Disney, como Miley Cyrus, y una profunda complicidad con Lady Gaga, la madrina de sus dos hijos, han demostrado la modernización de la estrella de glam rock. Junto a la mommy monster diseñará una colección cápsula para Macy’s y con ella ha compartido su devoción por transformar los escenarios en pasarelas de alto impacto, como fue en un show sorpresa antes de los Oscar de este año y como también lo hizo con el pelirrojo ídolo de adolescentes Ed Sheeran, en los Grammy de 2013.

Un buen augurio para sus fanáticos, quienes han visto al ídolo british retomar los escenarios con todo. Lo dejó en claro en el documental Elton John: Me, Myself and I (2007): “Me resigno a vivir en el pasado… ese será el día en que ya no me verán más”. Por ahora, sólo habrá que seguir admirando a rocket man.