La historia de Dënver no se aleja mucho de la temática de amor, pasión y desilusión de algunas de sus canciones. El dúo conformado por Milton y Mariana vivió su propia novela hace dos años con una bullada separación que apenas duró unas semanas.

Es que lo de Dënver tiene algo de impredecible. Así ha sido desde la aparición de su primer disco, Totoral del 2008. De un sonido más artesanal y casero, evolucionaron a una estética más ligada al electro pop. Se hicieron populares con Música, Gramática y Gimnasia del 2010 y seconsolidaron con Fuera de campo del 2013.

Milton y Mariana construyeron una relación potente, que se trasladó de los escenarios a lo personal, lo que no siempre resulta sencillo. Más llamativo aún fue que siguieron tocando, después de concluida la relación como pareja.

Cuando el 2013, Milton anunció la separación de la banda por una decisión personal en la que Mariana parecía más sorprendida que aliviada, muchos pensaron en una maniobra publicitaria para subir las ventas de Fuera de Campo. Sus fans no daban crédito al comunicado y descansaron cuando los fantasmas del divorcio musical se alejaron por completo.

La verdad es que lo de la separación fue solo un capítulo más, en la intensa vida de los chicos del valle del Aconcagua. Cual caja de bombones, donde no sabes lo que te toca, como decía Forrest Gump. Dënver presentó hace algunos días su cuarto larga duración, titulado Sangre Cita. Y de verdad que la sorpresa fue mayúscula, un disco pop, bailable, sexual, sin tapujos y extremadamente explícito.

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Lo de Dënver no es transgresor porque hace rato que nuestra juventud es otra, mucho más consciente de su sexualidad y su cuerpo. En Sangre Cita, no hay lugar para muchas metáforas, Mariana canta en Mai Lov “No te vayas dentro de mí”, o en Pequeños Momentos de Satisfacción susurra “después de masturbarme, me da por llorar…”.

Aunque la pista de baile es el mejor aliado de Sangre Cita, tiene pasajes más melódicos e interesantes como La Lava o Sangrecita con Pedropiedra. También, digno de destacar los que para mí deben ser los mejores cortes del disco, Noche profunda, un tema más ambiental, pero con un muy buen juego vocal entre Milton y Mariana y La Última Canción, una balada, donde nuevamente la letra es generosa en lo explícito “Me pides que me desvista”.Es un disco liberado, pero no sólo en las letras, sino en la música y sobre todo en el uso de los sonidos, las voces se mueven en diferentes colores, Mariana se escucha sensual, seductora, peligrosamente adictiva. Es un pop transversal, que se ajusta al espectro juvenil, pero que también puede atraer a seguidores más adultos.

Lo tomo como un paso adelante para Dënver, porque jugaron con el riesgo, salieron de la comodidad que habría sido continuar la estética de Fuera de Campo y nos entregaron un disco que se disfruta en cada pasada.

 

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