El nuevo pop star en canales televisivos musicales  y un hit en las radios, sin embargo, ¿quién es Psy?, ¿cómo fue que el baile del caballo llegó a ser un éxito rotundo?

Aprender a bailar como un caballo es muy difícil aunque cuente con el mejor maestro del mundo. Park Jae-sang, el artista pop del momento es un robusto coreano de 34 años. Tiene las mejillas rosadas y redondas al igual que su cabeza. La ropa que utiliza es tan diversa y colorida que en algunas ocasiones parece un imitador de Elvis Presley o un gentleman inglés moderno. Supongo que estoy en buenas manos.
Psy —como lo llaman— ha demolido barreras culturales. El video con la canción Gangnam Style, realizado en junio de este año, es oficialmente el más popular en YouTube con más de 5 millones de likes y a su vez, el más visto después de Baby del cantante canadiense Justin Bieber (quien ya ha sido su estudiante de baile) con 800 millones de reproducciones. Más de 30 mil personas han bailado su éxito en flash mobs. Se ha convertido en el numero uno en 28 países a pesar de ser un producto completamente coreano; un idioma que tan sólo hablan 78 millones de personas en el mundo.
Boris Johnson dijo haber bailado el Gangnam con David Cameron en Chequers. Barack Obama ha prometido hacerlo en la Casa Blanca. No está mal para un montón de pasos que implican mover las piernas como si se montara un caballo: manos cruzadas en las muñecas como sujetando las riendas, seguido de un gesto de azotes. La canción, que para muchos es burda, es una crítica al barrio de Gangnam en Seúl, que opta por la moda y los lujos, una especie de Beverly Hills en Corea.
Y ahora ‘el rey del momento’ me tiene que enseñar a mí. Nos encontramos en medio de un salón de baile en el hotel Dorchester de Londres. Un séquito y un equipo de fotógrafos y camarógrafos lo están esperando para grabar este momento que pasará a la posteridad. Me muestra el doble salto de un pie al otro, un shuffle rítmico que debe ser dominado antes de poder llevar las muñecas cruzadas en juego. Levanto el pie derecho y … Vamos a dejar el relato hasta allí por el momento. De pie, en medio de un salón de baile vacío, yo con un tobillo torcido hacia adentro y con el pie levantado. Psy me mira como si tuviera miedo de lo que estoy a punto de hacer.

UN PAR DE HORAS ANTES DE MI LECCIÓN nos encontramos en la sede de la BBC Radio 1 y el roadshow Psy para rodar en la ciudad. La noche anterior estuvo conversando con estudiantes en la Oxford Union gracias al inglés que aprendió en sus cuatro años como estudiante en Estados Unidos. Ahora tiene una brillante limusina, un rebaño de lentes de paparazzis que le siguen y una multitud de aficionados que miran cada uno de sus movimientos.
Hace más de un mes que no vuelve a Corea por causa de un tour internacional que confiesa, le ha tomado por sorpresa. Todo partió el 15 de julio cuando subió su video a la web. Unos días después estaba hablando en Twitter con artistas como Robbie Williams, Katy Perry y Tom Cruise. Más tarde esto le conseguiría un contrato de gestión con Scooter Braun, representante a su vez de Justin Bieber.
Escucharé a Psy entrevistado por la radio y la televisión durante nuestro tiempo juntos, y como era de esperarse, habrá una serie de líneas y acciones que repetirá: “Yo no le llamo éxito. Esto es un fenómeno. No está hecho por mí. Está hecho por el público”, le dice al Dj Scott Mills, al reportero de Radio 1 Newsbeat, también a Jonathan Ross y por supuesto a mí. El sabe las diferencias. El hecho es que Psy es nuevo para muchos de nosotros, pero para él el éxito no es cosa de ahora. Gangnam Style es una canción de su sexto álbum. Pero el cantante ha estado en las listas de popularidad de Corea desde hace doce años, lo que significa que el personaje que se ha revelado al mundo ya está completamente formado. Lo que interesa ahora es entender sus mensajes. Sus letras hablan de las personas que se dicen elegantes y se ven en Gangnam. El mismo lugar en donde Psy creció.

“No soy tan guapo”, dice, y no hay discusión en aquello. Lo que sí tiene es el ritmo para la comedia brillante: una forma de utilizar una caricatura de la implacabilidad de Asia que es simplemente devastador. “Es por eso que el Gangam Style funciona”, me dice. “Si alguien guapo utilizara esta frase simplemente sería desastroso. Pero si alguien como yo la usa, es gracioso”.
El éxito de su última canción es considerado por muchos como un break out en una marca en particular de música fabricada en gran medida por las listas de éxitos asiáticos. Salvo el K-Pop (Korean Pop Music) que estalló hace tiempo impulsado principalmente por el poder de los medios. Aunque Psy es coreano y su música es definitivamente pop no es la corriente principal de K-Pop. En una sociedad muy conservadora, la mayoría de los artistas K-Pop son preparados a través de un sistema de escuela para el estrellato: clases de baile, de canto, relación con los medios de comunicación…

PSY ES COMPLETAMENTE AUTO-INVENTADO. Hijo de un rico hombre de negocios. En los ’90 suspendió sus estudios universitarios de economía en Boston para  tomar cursos de música contemporánea en el prestigioso Berklee College of Music (que tampoco ha completado). Su primer álbum, Psy del Mundo Psycho, lanzado en 2001, le valió una multa por ‘contenido inapropiado’. Su segundo disco fue denunciado de tener un impacto negativo en los niños y se prohibió la venta a menores de 19 años.
También fue arrestado por posesión de marihuana y un altercado con las autoridades por no mostrar suficiente compromiso en el servicio militar (un problema grave en un país que está oficialmente en guerra con Corea del Norte). Como él mismo dice ahora: “Antes de  Gangnam Style no tenía una buena actitud como artista. Estaba mal. Nadie tenía una buena imagen mía en lo moral…”. Pero eso ya no importa, incluso le han otorgado un honor de Estado por “aumentar el interés del mundo en Corea”. Algo que no lo llena de orgullo: “Esa es una gran responsabilidad que no quiero tener. Ahora debo o ser bueno”.
Hemos llegado al estudio de la Radio 1 DJ Scott Mills a una entrevista pre grabada. Mills le pregunta qué planes vienen. Psy dice que hará otro álbum, pero únicamente la mitad en inglés, el resto será en coreano. Incontables bandas de K-pop han intentado irrumpir en los mercados globales cantando en inglés y simplemente no han funcionado. “No he hecho ningún esfuerzo para que esto suceda. La próxima vez lo haré a propósito. Si es que estoy bien. Pero no me siento presionado en lo absoluto”.
Minutos más tarde, Psy recibe un certificado del libro de Récords Mundiales Guinness por ser el video con más likes en YouTube. Dice que es el primer diploma que le dan en su vida y parece que —por esta ocasión— no está bromeando.
Después viene un inevitable requerimiento de Mills: bailar. Algo que Psy ha hecho más de mil veces. Viendo el proceso, es inevitable que venga lo obvio, la apelación. En primer lugar porque el baile es ridículo, y que a pesar de que no lo hagas bien será gracioso. Gangnam Style no es un simple hit para ser consumido; es algo en donde la gente debe participar. De ahí el culto.
De vuelta en el hotel Dorschester, Psy y yo abandonamos nuestro aprendizaje del baile. La noche anterior, mientras hablaba al Oxford Union, se disculpó por la calidad de su inglés. Le preguntó si la barrera del lenguaje no se le ha frustrado alguna vez.
—En coreano mis letras tienen ingenio y son graciosas. Pero traducidas no funcionan. He tratado de escribir en inglés, sólo para mí, el resultado es malo. Tendría que saber absolutamente todo de la cultura y no es así. Además, que la canción se volvió en número uno sin pensar en las complicaciones. Supongo que eso significa que tengo posibilidades de seguir.
Psy sabe que es un personaje.
—Soy un producto hecho por mí. Es la parte más dinámica. Me gusta la palabra artista, pero no me gusta apropiarla. Seria convertirla en mía.
Está casado y tiene dos hijos. “Cuando los shows terminan en lo único que pienso es en volver a casa y ser yo mismo”. Agradece la forma en la que está ahora representado y lo compara con su debut hace doce años en Corea del Sur:  “En aquel entonces mis movimientos de baile eran muy graciosos. Nadie habló sobre la composición de mis canciones o la presencia en el escenario… Bueno, es lo mismo ahora… Supongo que sólo es una cuestión de tiempo…”, dice alegremente.
Confiesa que debió hacer una cantidad ridícula de esfuerzo y movimientos antes de que el baile se convirtieron en Gangnam… Estuvo un mes transpirando con su coreógrafo para llegar a algo que funcionara. “Pasamos por muchos animales. Hubo serpiente, osos, canguros…”, cuenta.
—¿Cómo es un baile de canguro?
Me mira con cara plácida. Está claro que para él esos 30 días de deliberaciones fueron desconcertantes. No habla del canguro, sólo agrega:
—Una única canción hizo esto que ya es demasiado enorme. Nadie me pide otra historia. Todos quieren averiguar sobre el baile. Y necesito tiempo para mostrarlo al mundo”.
Casi me siento culpable de pedirle que me enseñe la coreografía, pero él no se opone. Mientras nos abrimos camino por las escaleras deja escapar un silbido de aire.
—¿Suspiraste?
Me mira con una leve sonrisa y agrega:
—Psy suspiró.
Pero cuando las cámaras se encienden hace lo contrario, incluso retrocede cuando hay que empezar de nuevo debido a un micrófono silenciado. Me muestra los pasos y hago lo mejor que puedo para que mis piernas y brazos se muevan en la dirección correcta. Se siente como un pedazo de Ikea flat-pack de muebles. Psy es una especie de genio, con paciencia —que extrae no sé de dónde—, consigue enseñarme el baile. Ahora soy Gangnam Style.

Al día siguiente, el cantate tiene su aparición en el show de Jonathan Ross. Luego parte a Frankfurt a los premios MTV. Más tarde, volará a Los Angeles para los American Music Awards, de ahí a Canadá y otra vez de regreso a Europa. Al Roadshow Psy le queda un largo camino por recorrer aún. Es que hay muchas más personas que necesitan aprender los pasos. El pequeño hombre de Gangnam está conquistando el mundo en un loco paseo a caballo.

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