Probablemente la primera noción que tenga de una canción que identifique a un torneo deportivo sea una de México 86. Lo curioso, es que ese tema no era “la canción oficial”, sino una alternativa creada por el grupo Copal y que además era cantada en inglés, pero con un estribillo muy pegajoso en español, “Bienvenidos, México recibe a sus amigos“.

Aquellos acordes que se hicieron famosos en Chile, gracias a que fueron la cortina de uno de los emblemáticos programas de conversación de esos años, marcó un antes y un después en mis recuerdos de temas de este tipo.

Hago esta reflexión, cuando estamos a pocos días de comenzar la Copa América en nuestro país, y la canción oficial de Kanela y Noche de Brujas generan tanta polémica y opiniones como el equipo que planea Sampaoli para el estreno con Ecuador.

La elección del tema de Kanela no escapa a otras formas en que se hacen las cosas en Chile y en nuestro fútbol, a puertas cerradas y eligiendo con simpatía más que con criterio. Podría enumerar al menos veinte músicos chilenos que tienen merecimientos para hacer “ la canción oficial “ y seguramente con mayor calidad que “al sur del mundo”. Nadie espera una ópera, pero si algo similar, por ejemplo a un estate italiana, el recordado himno de Italia 90 de Edoardo Benatto y Gianna Nannini.

El matiz para lo de “al sur del mundo“ es que ni siquiera le alcanza para ser pegajosa, de hecho, DJ Méndez, lo logra mucho más con el tema que adorna las promociones de TVN. Del video, tampoco sacamos mucho para destacar, como dijo Juan Cristóbal Guarello, la mezcla de salar con zapatos con punta, no pega.

Obviamente, no podemos pedir que Kanela sea la versión criolla de Ricky Martin con La Copa de la Vida, ni Dary Hall con Gloryland o que contagie al nivel del Waka Waka de Shakira, pero si no nos da para un megahit mundial, apostemos por subir un poco el nivel de lo que mostramos al continente.

Acaso Ana Tijoux, Congreso, Los Jaivas, López, Manuel García, Chico Trujillo o La Sonora de Tommy Rey, no pudieron ser parte de un proceso más amplio para elegir al tema de Chile 2015. Lo pongo en la mesa, porque la culpa no es de Kanela, sino de quienes pensaron que “al sur del mundo“ era una buena elección.

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