Lo recuerda como si fuera ayer. Amilcar Nadal tenía 15 años cuando un disco de Jimy Hendrix, literalmente, le rompió la cabeza. Estaba en su hogar en Estocolmo cuando comenzó a escuchar los discos que su padre había dejado abandonados en el hogar para regresar a Argentina. Ese momento que hoy recuerda como si fuera un tesoro, marcó un punto de inflexión en su vida.

“Fue una de las experiencias más fuertes que he tenido. Más allá de las sensaciones que despierta escuchar a ese maestro, me abrió la mente. Desde ese momento, mis horizontes musicales se ampliaron desde el coro ruso hasta las flautas traversas del Perú. Ya sabía que mi destino era la músico”, afirma.

Tras hacer el servicio militar en Suecia, regresa a Argentina donde conoció a su hermano Fidel, quien ya tenía éxito con su grupo “Todos los muertos”. La conexión musical entre ambos fue inmediata y apenas tres semanas después partieron a Jamaica, donde por primera vez entraron juntos a un estudio de grabación. Tras un fugaz paso por Buenos Aires, Amilcar debe volver por un año a Suecia antes de radicarse definitivamente a la capital argentina. “Volví con cincuenta dólares en el bolsillo y unas cuantas canciones bajo el brazo”, recuerda, al recordar los primeros tiempos de Lumumba, la agrupación que creó junto a su hermano y que a poco andar lo catapultó a la fama. Gracias a ese primer disco bautizado como Raíces y Cultura, Amilcar y Fidel protagonizaron una pequeña revolución en la industria local.

“Eso fue el 1996 y la gente no entendía nada porque hasta ese momento el único regggae que existía eran Los pericos y algunas cosas que hacían Los Fabulosos Cadillacs. Nosotros fuimos la primera banda en mezclar todos esos ritmos, desde el hip hop y el ska hasta el dancehall”, explica. “En México explotamos primero con Señorita, pero el éxito se extendió a otros países. Estuvimos de gira por todo el continente y al tiempo nos nominaron para un premio MTV. De ahí en adelante fue todo un delirio. Empezaron a llover ofertas de todos lados y conocimos a los más grandes de la industria. Imagínate que un día cualquiera llegábamos al hotel y teníamos mensajes de felicitaciones de los músicos como los de Rage Against the Machine. Eramos unos rock stars”, recuerda.

Tras un breve alejamiento de la música, anuncia su debut solista con una placa titulada Grooveactivo”, hizo una gira con el grupo nacional Gondwana que le permitió conocer Chile a lo largo y ancho. Luego vino su disco Pasaporte Universal, donde están “Boom Bye” y “Más Fuerte”, ambos videos producidos por el director Andy Caballero. Según la prensa especializada, es en esta última producción donde Amilcar logra fusionar reggae y hip hop con sonidos y melodías modernas, por lo que no son pocos los que lo consideran el máximo precursor del ritmo que se está tomando el mundo en el este momento: la electrocumbia.

Hoy, el presente de Amilcar es en solitario. Acaba de lanzar su último tema titulado Arriba a la Cumbia. “Ahora la prioridad es seguir lanzando singles del disco que en 2018 vera la luz “, dice.  Y agrega: “Siempre estuve interesado en las distintas mezclas que ofrece lo electrónico pero no pretendo ser alguien que no soy. Mi base es el reggae. Desde ahí empezamos a experimentar con nuevos sonidos. mezclamos reggae, cumbia y sonidos electrónicos. Por eso, siempre estoy grabando, en un proceso creativo constante. La industria cambió y hoy uno tiene la posibilidad de establecer otro tipo de contacto más directo con el público. Chile es una tribuna muy especial, clave en la proyección internacional de este nuevo trabajo. Ahora estoy trabajando con El Chávez y El Dusty dos de los productores musicales que han convertido la electrocumbia en el ritmo del momento. Son ellos los que arman la música y transforman las ideas que les doy en el resultado que se escucha”.

El éxito de Amilcar confirma una nueva tendencia. Los ritmos y cantos del folklore latino, muchos de los cuales parecían condenados a seguir los mismos patrones de antaño, han encontrado durante los últimos años en las bases y estructuras electrónicas sus mejores aliados. La mezcla de dos estilos tan dispares han dado como resultado una nueva forma de entender la noche, donde el calor y los drops parecen fusionados desde siempre. Esta simple pero contundente fórmula que suma y suma preferencias en el competitivo mundo de la música. Prueba de esto, es la colaboración de Amilcar con Los Auténticos Decadentes.