La cosecha de discos chilenos en 2018 estuvo más que interesante. Este año, por ejemplo, llegó el esperado cuarto álbum de Javiera Mena (“Espejo”), una artista que estrena con ventanas de tiempo tan amplias entre una y otra placa, que termina transformando sus lanzamientos en un pequeño hito para sus huestes.

Siempre ejerciendo el derecho a realizar movimientos hacia adelante, en búsqueda de modernidad y actualización, la cantautora fraguó un trabajo a la altura de lo que de ella se espera, tal como hizo otra mujer que crece por similar línea, Rubio (“Pez”), quien por fin encadenó su obra en un álbum, tras sucesivos y aplaudidos EPs y singles.

Los Ases Falsos (“Mala fama”) mantienen la tensión entre seguir sus instintos y responder a la reputación ganada, mientras que Gepe (“Folclor imaginario”) se arriesgó con un quiebre en su escalada popular, volviendo a las raíces y apostando por un disco acústico y folclórico.

Cami (“Rosa”), Mon Laferte (“Norma”) y Moral Distraída (“Qué cosa es el amor”) refrendaron su arrastre con placas que rentan como pocas en plataformas, o tal vez de una forma que sólo puede compararse con los nuevos referentes del trap, Gianluca (“G Love”) y Drefquila (“Aqua”).

Algo más alejados de las luces, Niños del Cerro (“Lance”) refrendó su posición en el circuito indie, mientras que Santa María (“Tiempo de sangría”) ratificó que su trabajo amerita una atención muchísimo mayor a la que hasta ahora ha recibido.

Última mención honrosa para lo realizado también por We Are The Grand (“Raíz”), grupo que en 2017 vivió un cisma con buena cuota de escándalo, luego de que dos integrantes se fueran ventilando su descontento y dejando al camarín sin secreto alguno. Aunque de los movimientos traumáticos igualmente pueden salir resultados, y eso demostraron Sebastián Gallardo y Fernando Lamas con su tercera entrega, una que deja definitivamente atrás los inicios anglófonos del cuarteto para abrazar no sólo el idioma español, sino buena parte del romanticismo y el melodrama de la cultura latina. Un buen reinicio para una banda que continúa en ascenso.

Pero como el trono no puede ser compartido, desde aquí otorgaremos el privilegio de sentarse en él a uno que en cada lanzamiento lo mira con justificación: Álex Anwandter.

Latinoamericana

A dos años de “Amiga”, el ex Teleradio Donoso lanzó “Latinoamericana”, una placa que refrenda su posición de avanzada en la escena pop local, no sólo por su trabajo melódico, de arreglos y producción. Anwandter además ratifica aquí su avance en posiciones contingentes que fortalecen su vuelo crítico, poético y afilado.

Desde hace un tiempo llevando la bandera a nivel discursivo en temáticas de género, esta vez se anima a llamar a un nuevo orden y botar los muros que nos anclan a normas estancadas. Todo con un synth pop de fondo que sirve como materia prima, para que luego el solista se lance a explorar diversas convergencias, hasta cuajar una mezcla que termina por espesar al que desde aquí erguimos como el mejor disco chileno de la temporada que se va.

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