Está literalmente ‘en todo’. Salió del autoencierro que en años anteriores la mantuvo en el ojo del huracán por el quiebre amoroso de sus dos últimas relaciones, en 2011 con el cantante y padre de sus mellizos, Marc Anthony y en 2014 con su ex bailarín, Casper Smart. Un patrón que venía repitiéndose desde que Jennifer López (45) dejó el Bronx de Nueva York que la vio nacer –y que ahora la critica abiertamente por sus millonarios ingresos–. La artista pareciera haber dejado la polémica atrás y comenzó el año con un potente regreso a las pistas. Algunos dicen que llegó a Las Vegas para destronar el show de Britney Spears, el más vendido –y el más caro– de la temporada 2014 y al parecer, podría lograrlo. Medio millón de dólares le costó al hotel Ceasar Palace tenerla en el anfiteatro del Colisseum durante la víspera de Año Nuevo, y resultó ser un completo éxito de ventas. Glamorosa, radiante, fuerte y deslumbrante, pero por sobre todo sexy, fueron algunos de los comentarios de la crítica para JLo tras su presentación en la ciudad del pecado.

Este año la puertorriqueña seguirá como jurado en American Idol, producirá una nueva serie para NBC junto al director de Selena, quien le dio su primer papel, estrenará una fragancia y lanzó su línea de ropa low-cost hace un par de semanas. Pero como si eso fuera poco, la intérprete de Play participará en tres nuevos filmes: como una de las voces de Home, la nueva apuesta animada para revivir a Dreamworks, será protagonista de Lile & Eve junto a Viola Davis y hará arder las salas por sus escenas de sexo con el actor de 27 años, Ryan Guzmán, en The boy next door, donde también es productora. Todo eso, además de que cada vez que se prende la radio, Booty, su último hit junto a Iggy Azalea, sigue sonando.

—Pareciera que por estos días apareces en todos lados. En la televisión, en la radio y ahora con nuevas películas. ¿Cómo equilibras tu trabajo con ser madre de gemelos a la vez?

—Tengo un equipo de personas que me ayuda muchísimo. Se necesita a mucha gente para maniobrar con todas las responsabilidades. Me asusta mucho más llegar tarde o equivocarme para una reunión, aunque me ha pasado.

—Pareciera que sigues trabajando 24/7…

—Trabajo muchísimo, es verdad. Pero mientras envejezco y maduro, me cuido más. Me he dado cuenta de la importancia de decir que ‘no’ antes que ‘sí’. Eso me ha servido bastante.

—Todos hablan de las escenas de sexo en The boy next door. ¿Te pone nerviosa?

—Todos se ponen ansiosos cuando uno tiene una escena así. Obviamente me pongo nerviosa cuando llego a trabajar y sé que tengo que sacarme la ropa frente a una cámara. Pero a la vez, se trata de una historia, no sólo de sexo. He estado en más de 30 películas a lo largo de toda mi carrera.

—Te ves estupenda. ¿Cómo lo haces? Por favor no me digas que es por genética…

—No, para nada. Trato de mantenerme siempre en forma. Entreno muy duro y hasta casi se ha transformado en mi segundo trabajo. Disfruto mucho sentirme saludable, estoy más feliz y siento que hasta soy una mejor madre.

—Como productora y actriz de The boy next door, ¿qué fue lo que más te llamó la atención de la mujer?

—Creo que es una historia muy creíble y con la que me pude involucrar. Ella terminó un matrimonio porque su marido le había sido infiel. No se siente sexy a medida que va envejeciendo. Yo creo que todas las mujeres pueden involucrarse con esta historia, al menos, yo sí puedo.

—Eres probablemente una de las mujeres más sexy que ha pisado este planeta. ¿De verdad hay momentos en los que no te sientes así?

—Todo el mundo tiene esas instancias. No hay excepciones. No se trata de que me levante una mañana, me mire al espejo y me diga a mí misma que me veo linda. Todo el mundo ha pasado por momentos de tristeza en la vida. He pasado por infidelidades y no es fácil, todo lo contrario.

—¿Cuándo nos exponemos a cometer errores?

—Cuando estamos vulnerables. Ahí, uno es capaz de hacer cosas de las cuales después se puede arrepentir. Mira, no es un secreto que todos hacemos lo mismo para tratar de olvidarnos de alguna situación. Pero la gran pregunta debe ser: ¿Cómo damos un paso adelante?

—Dices haber pasado por este tipo de situaciones en tu vida. ¿Cómo te sientes ahora? 

—Estoy más feliz pero también más vieja. He ganado experiencia y ya no dependo de otras opiniones. Ese sentimiento me gusta. Mis prioridades son claras: mis hijos están primero.

—¿Qué tan distinta eres hoy que una década atrás?

—Soy muchísimo más segura de mí misma. Me siento más sexy también. Pero al mismo tiempo, no tengo que probarle nada a nadie. Es muy liberador sentirme así. Creo que esta actitud les atrae bastante a los hombres más jóvenes.

–¿Eres ese tipo de persona que lucha contra los obstáculos?

–¡Definitivamente! Jamás me rindo. Es una de mis mejores cualidades.

–¿Alguna vez has tenido que hacer un cambio de personalidad?

–Después de separarme me di cuenta de que debía hacer algunos cambios. Siempre quiero avanzar como persona, ser una mejor madre para mis hijos.

—¿Crees que hay lecciones que quedan después de una pérdida?

—La vida es muy dura y las cosas malas pasan, pero puedes andar amargado o puedes mejorar. Yo decidí mejorar.

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—Es normal en Hollywood que mujeres jóvenes salgan con hombres mucho mayores que ellas y en The boy next door ocurre todo lo contrario. ¿Estás tratando de cambiar el paradigma?

—No, para nada. Creo que las mujeres recién se están dando cuenta de que se ponen mejores cuando envejecen. Yo puedo ayudar a transmitir ese mensaje de que seguimos siendo atractivas a los 40 y que, definitivamente, somos más interesantes que muchas jóvenes.

Super woman y super madre. Mujer empoderada, artista, empresaria y diva latina, pero también madre de los mellizos –Emme y Maximilian Muñiz– que tuvo junto al cantante Marc Anthony con quien estuvo casada 10 años. A pesar de ser una de las cantantes con mayor fortuna (ocupa el puesto 33 en la lista de Forbes de las celebridades más poderosas de todo el mundo), el panorama perfecto para JLo sigue siendo compartir con sus hijos en casa.

—Eres madre soltera, ¿tus hijos siempre viajan contigo?

—Sí, a menos que tenga que hacer un viaje muy largo por poco tiempo. No me interesa que pasen por eso, no quiero presionarlos. Ahí es cuando su abuelo aparece.

—¿Crees que tus mellizos entienden tu trabajo?

—Entienden que su mamá trabaja demasiado, eso es seguro. Aún no saben qué es exactamente lo que hago, pero sí que el dinero paga las cuentas.

—¿Estás de acuerdo con que es un buen mensaje para los niños saber que sus padres trabajan?

—Sí, definitivamente. Especialmente, cuando lo han tenido todo mientras crecen. A mis hijos no les falta nada, pero yo crecí en una familia pobre. Siempre supe que debía trabajar duro para ser alguien en la vida, intento mantener a mis hijos conscientes del mundo en el que viven.

—¿Cómo?

—Les enseño a ser solidarios y les digo que tienen una responsabilidad de ayudar a los demás. Siempre les hablo de lo afortunados que son de tener la vida que tienen y les pido que siempre traten de dar lo que más puedan en su diario vivir, que sean buenas personas.

—¿Tienes alguna tradición que sigas siempre con ellos?

—Sí, todos los viernes hacemos pijamadas. Los gemelos vienen a mi pieza con sacos de dormir, leemos historias y vemos películas. Lo pasamos genial. Me fascina estar con ellos y es terrible cuando tengo que trabajar los viernes. Siempre trato de llegar temprano a la casa para que igual hagamos noche de pijamas.