Estuve por primera vez con David Bowie hace dieciocho años. Fue un poco antes del lanzamiento de su primer álbum en Estados Unidos y había llegado al lugar de trabajo de Andy Warhol, el Factory, para tocar su tema titulado Andy Warhol.

Andy no lo había oído nombrar unca, lo cual no era un insulto. Porque prácticamente nadie en Estados Unidos sabía de él. Andy se sintió un poco incómodo con la serenata que le estaban cantando, pero escuchó atentamente mientras Bowie interpretó su canción. Bowie tenía el pelo rubio y largo en ese entonces. Y usaba zapatos tipo Mary Jean y un calcetín rojo y otro azul.

Lo vi un año después, en Inglaterra. Lo pillé tocando con su grupo “Las arañas de marte”. Esta vez tenía su pelo rubio, o quizás rojo, corto. Y se había metido en una onda extraterrestre que pronto arrasaría en el mundo de la moda. Al poco tiempo se convirtió en una gran personalidad y empezó a cambiar de look con frecuencia. Siempre era una personsa distinta: un marciano, un andrógeno, un aristócrata, un dictador de una república bananera.
Através de los años Bowie ha demostrado ser un artista sobresaliente en lo que a rock n`roll se refiere. Ha creado alguna de la música más significativa de nuestros tiempos, geralmente impulsando el arte pop.
Muchas veces también sus canciones han sido consideradas como obras de arte, a la vez que rítmicos y masivos movimientos sociales. Siempre ha logrado establecer un perfecto equilibrio entre lo cerebral y lo polémico.

Superficialmente, Bowie puede ser visto como un camaleón que se limita a recoger tendencias. Pero yo sinceramente creo que él siempre ha sido un adelantando a los tiempos. Algunos podrán atribuir eso a genios del márketing, pero pareciera ser que tuviera más que ver con una gran cuota de aburrimiento y una sana capacidad a la autoindulgencia. Es un tipo que hace lo que quiere.

A lo largo de los años esto ha incluído perseguir varias direcciones musicales y también teatrales, actuando en películas como The Man Who Fell to Earth, Merry Christmas, Absolute Beginners y la Última Tentación de Cristo. Ya también ayudar en la producción de varios artistas como Lou Reed o Iggy Pop. Hace poco más de un año, después de largas vacaciones de los totulares principales, Bowie formó un nuevo grupo. El propósito, ser parte de un conjunto que colaborara más en la creación. Y no sólo que tocara la música de fondo. Tin Machine, que así se llama, incluye, además de Bowie, al guitarrista Reeves Gabrels, y los hermanos Hunt y Tony Sales en la batería y el bajo, respectivamente. Ya están trabajando en el segundo disco.
En la actualidad, el cantante y guitarrista mítico de Tin Machine, o sea David Bowie, se tomó un tiempo para poder hacer un tour en solitario. Su intención, que nunca más se le escuche cantar aquellos temas que lo hicieron famoso. Quiere dejarlos descansar en paz de una vez por todas. Es este mismo tour el que presentará en Chile ¿Otro truco publicitario?, ¿Puede ser este el final de Major Tom?

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EL DUQUE BLANCO

-Cuéntenos de su tour.
-Yo lo llamo “las canciones en la cama”. Voy a interpretar entre veinticinco y treinta y cinco canciones relacionadas muy de cerca con mi carrera, para después nunca más tocarlas. Porque estoy dando dando un paso más adelante. Adiós Major Tom, para siempre…

-¿Está dispuesto a firmarlo en un contrato? ¿Está seguro?
-Sí, absolutamente. Ya llegó la hora y me siento aliviado. Saber que no voy ya a contar con esas canciones me motiva para hacer nuevas cosas, lo cual es bueno para un artista.

-Usted se retiró del escenario en otra ocasión?
-Creo que 1973 fue la única vez que me retiré. Pero lo que en realidad dije fue que era la última actuación de Ziggy and the Spiders. Y de hecho lo hice. No dije que iba a dejar de actuar del todo.

-¿Tuve usted esta idea al ver otros grupos cantar sus antiguos éxitos?
-Me gustaría poder decir que así fue como tuve la idea. Pero creo que fue la energía generada por los Tin Machine la que me hizo darme cuenta de que quería ponerme en el contexto de un grupo, lo cual no había hecho nunca.

-Cuando estaba comenzando, usted nunca fue un miembro más del grupo.
-No, nunca sentí esa necesidad de ser uno más del grupo. Lo que hacía era mi show. Pero he cambiado con los años y ahora disfruto con poder relajarme un poco de mis responsabilidades artísticas. Y estoy más abierto a las sugerencias de otras personas en cuanto a lo que podemos hacer.

-Cuando tocó con Iggy Pop me acuerdo verlo visto pasar un buen rato tan solo siendo uno más del grupo.
-Lo disfrute mucho. Me encantó el no tener que decir “bueno, lo haremos”, o “quedémosnos en este hotel”. Por supuesto hay momentos en que encuentro difícil mantener la boca cerrada y no decir más de lo que ahora me corresponde.

-¿Habrá un video de este espectáculo?
-Intentamos filmarlo para la posteridad, eso espero. Siempre he lamentado el no haber filmado cosas como el Diamond Dogs show. Nunca tampoco filmamos el espectáculo Station to Station. No tengo ningún metro de película de esas cosas. Es terrible. Rod Stewart tiene película desde 1908, quiero decir desde hace mucho tiempo. Tengo algo del Ziggy Stardust, pero eso sería todo. Me enfurece.

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-¿Le pone atención a lo que está ocurriendo actualmente en la música pop?
-Estoy teniendo problemas con ella ahora. Está tan desanimada y carente de sexo. Hay esta atmósfera extraña que ha envuelto al sexo, y que me tiene particularmente enojado. Sexo se convirtió nuevamente en una palabra innombrable. Y me pregunto si eso no va a significar que va a resurgir un pensamiento más conservador y que una cierta actitud grisácea se va apoderar de nuestro modo de vida. Es una vuelta a todo lo que se odió a principios de los ´60.
“Me gustan los Pixies. Creo que los Sonic Youth son maravillosos.
Debo decir que aún me gusta The Cure. Hay un sinnúmero de conjuntos que se pueden escuchar, pero pareciera que ya no hay acceso a gente nueva. He mencionado a los tres grupos que probablemente van a lograrlo…
Pero para los otros no hay una radio que puedan usar. Y la cadena de televisión MTV no transmite nada que no les deje dinero. Con todos los medios que existen en la actualidad es cada vez más difícil poner buena música. Mucho más que cuando nosotros no teníamos esas facilidades. Es ridículo”.

-Me parece que el liderazgo artístico lo llevan los artistas negros. Ellos son casi los únicos en estar cambiando las formas.
-Estoy de acuerdo con eso. Absolutamente. Creo que la música blanca está en decadencia en estos momentos… Lo que hay que tratar de hacer es ir en contra de la corriente y no sentirse desmoralizado por ello.
Hay que seguir siendo optimista. Pero ya no escucho radio y ni miro la televisión. Cuando lo hago me termino preguntando por qué lo sigo haciendo. Pienso, “Dios, ¿soy realmente parte de todo esto?” La mejor manera de seguir adelante es simplemente erradicar esos pensamientos de la cabeza y pensar positivamente: “lo único que quiero es divertirme”.

-¿Es así como usted siempre ha sido capaz de cambiar rumbo? ¿Haciéndole el quite a las cosas?
-Sí, en peteidas ocasiones. De las ciudades, de experiencias, de las artes, de todo. Llega un minuto en que las cosas pasan a ser mundanas y todo se vuelve repetitivo.

-Creo que mucha gente pensó que sólo estaba haciendo un show.
-No soy la persona indicada para decir esto. Pero nunca, jamás, hice algo para efectos publicitarios o de marketing. Cada vez que hacía algo nuevo, todas las personas a mi alrededor pensaban que eso era lo peor. Al final no resultaba serlo. Pero se quedaban con esa impresión. La frase más frecuente que decían era, “¿qué diablos está haciendo esta vez?”.
“Lo que pasa es que siempre tuve problemas con saber quién soy exactamente. Necesitaba ampararme en alguna identidad premeditada para poder salir al escenario. Me era necesario desarrollar un personaje. Pero sucedía que me aburría bastante pronto de él si es que no me satisfacía por completo. Y entonces parecía algo lógico empezar a crear uno nuevo…”

-¿Siente usted que ya superó eso de necesitar a otro personaje?
-Sí, desde hace ya un par de años. Pienso que ya no necesito ningún personaje. No creo que eso signifique que sepa con seguridad quién soy yo. Por lo menos me conozco un poco mejor. Eso no quiere decir que sepa qué soy, pero sí quién soy.
Esto puede parecer pura porquería pero estoy consciente que nunca de mis limitaciones, fuerzas y debilidades.

“Aún veo como algo justo, hacia mí y mi público, que mis espectáculos tengan una personalidad distinta en cada tour. No me darían gana de ver a un artista que duplica su presentación cada vez. Son pocos los artistas que pueden hacer un espectáculo que recaiga enteramente en sus personas. Pero de igual manera se llega a un punto, por mucho que se los quiera, en que se necesita tener más información. Eso es verdad para todo el mundo, los Rolling Stones o quien sea”.

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-¿Con quién se junta usted?

-Qué difícil contestarle eso… Aparte de mi fiancée y Coco Schwab, mi mejor amigo, sólo veo a mi grupo. La mayor parte de este último tiempo lo he pasado grabando en Australia. Así es que me he juntado con puros surfistas y uno que otro ovejero. Uno los puede conocer hasta en los restaurantes más elegantes de Sydney. Antes estuve un tiempo en Indonesia.

-¿Leyó en los diarios cuando Noriega estaba aislado en la nunciatura desde la calle le tocaban Modern Love, una de sus canciones?
-Sí, lo supe.

-¿Y qué opina de eso?
-Tengo sentimientos encontrados al respecto. Lo disfruté bastante pero lo cierto es que hubiera deseado que mis canciones no fueran usadas en esa situación en particular.

-¿Usted participó durante mucho tiempo del mundo artístico berlinés. Se debe haber sentido encantado con la caída del muro de Berlín?

-Lo primero que vino a mi mente fue una noche que pasé en un club punk en Berlín durante un aniversario de la construcción del muro. Había una torta de cumpleaños que simulaba el muro y que rodeó toda la habitación. Las personas presentes tenían cortes de pelo tipo mohicano y con cosas atravesadas en sus narices.
“A la medianoche, todos esos punks se tiraron encima de la torta y a manotazos. Hubiera querido tener una máquina fotográfica, nunca había visto algo así. Ver el muro derribarse fue una imagen extraordinaria. No puedo creer que haya sucedido. Nadie en Berlín creyó que sería posible. Ahora todo se ha acabado. ¿Qué lo reemplazará? Ya lo veremos”.