Su vida fue intensa, llena de vaivenes creativos, transitó por los caminos que sólo los genios pueden encontrar, donde no hay límites, donde todo se permite, el éxito, el fracaso, el silencio. David Bowie era más que un músico, fue un referente para una varias generaciones.
A partir de ahora David Bowie deja el mundo de los vivos y viaja al universo de las leyendas.

En un mundo tan intercomunicado, las redes sociales son el mejor diario mural donde colgar las definiciones para el duque blanco. Desde el primer ministro de Gran Bretaña pasando por Madonna, Iggy Pop, el Vaticano, el Ministerio de cultura alemán, etc. nadie quedó al margen de homenajear al británico.
Bowie fue un artista transversal, hace algunos días coincidiendo con su cumpleaños 69, presentó el que fue su último disco “Blackstar”. Un trabajo innovador que continuaba la línea experimental de The Next Day del 2013, y que se daba el lujo de tener un single de seis minutos.

Es que Bowie rompía los esquemas y lo hizo desde que apareció en la escena musical a fines de los sesenta. Comenzó a los trece años tocando el saxo en algunas bandas londinenses. Por ese entonces se llamaba David Jones, su nombre real y se abría paso en un mundo de la música.

Tardó unos años hasta que en 1969 golpeó la escena británica con Space Oddity, el imaginario viaje de un astronauta hacia el cosmos y que incluso la BBC lo utilizó en la cobertura del alunizaje norteamericano del mismo año. Bowie era un adelantado, se creó un alter ego, Ziggy Stardust, con el que experimentó lo inimaginable en cuanto a vestuario y maquillaje. Llevó el concepto de la androginia al rock, una imagen bisexual que lo acompañó a lo largo de toda su carrera y con la cual tuvo que convivir sobre y bajo el escenario. Era un tipo demasiado inquieto para el mundo musical, todos querían conocerlo y conseguir su colaboración. Fue el pionero del glam rock y también uno de los primeros en renovarse en el éxito.

En la segunda mitad de los setenta colaboró con Lennon y también se insertó en la música experimental a través de sus trabajos con Brian Eno.
En los ochenta puso a bailar al mundo con Let’s dance y también fue pieza clave del mega hit Under Pressure junto a Queen. Impulsó la carrera de Lou Reed entre otros.
Sus colaboraciones lo llevaron a acercarse al cine como actor y también como creador de bandas sonoras. Prácticamente no hay zona del arte donde Bowie no se haya comprometido, sus obras pictóricas fueron exhibidas en grandes museos. Alguien lo definió como “la banda sonora del planeta”. Es que probablemente si un extraterreste así como Ziggy Stardust fuera a una tienda especializada o buscara en internet un artista que pueda simbolizar la creatividad de los terrícolas, tendría que buscar los discos de Bowie.

18 meses estuvo luchando contra el cáncer dijeron sus cercanos al conocerse de su muerte, es que hasta el final, buscó trascender, grabó y protagonizó los videos de BlackStar muy enfermo, pero no le importó, para muchos anticipó su muerte en varios pasajes del disco. Es que en los últimos años se había re encantado con la música luego de años de silencio y ostracismo.

Bowie siempre hizo lo que quiso, porque nunca tuvo miedo a experimentar, ese fue su legado, ser un tipo ajeno a los estereotipos, ajeno a las formas pre establecidas, a las maquetas. En tiempos en que las estrellas musicales, se hacen a pedido, Bowie creó su propia fabrica y con su muerte, se llevó el molde.

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