Tener en las manos un buen libro y de fondo escuchar un disco único, es algo que no tiene precio. Más aún cuando queremos evadir del estrés diario al que nos vemos sometidos.

En ese contexto, tengo que recomendarles “How music got free” o “Cómo se liberó la música”. Se trata de la obra del periodista Stephen Witt quien reveló en su investigación, el gran cambio del mercado con el invento de una simple compresión audiofónica, llamada mp3.

Cuando en 1995, el alemán Karlheinz Brandenburg inventó este formato de audio, la industria musical que por ese entonces, era gobernada por la venta de discos compactos, no midió las consecuencias que implicaba poder decodificar el audio de los discos y transformarlos en archivos, que más tarde podían ser compartidos a través de internet. El mérito de Brandenburg fue aprovechar que la capacidad auditiva del ser humano es limitada y al eliminar las frecuencias inaudibles de los Cd’s redujo, casi en un 90% la memoria ocupada por cada canción.

Witt cuenta su experiencia personal, como coleccionista de una gran cantidad de audios a fines de los noventa, en una batalla que tenía como principales distribuidores a los nacientes piratas informáticos, que movían los archivos aprovechando las nacientes tecnologías de FTP. “La verdadera droga de los noventa fue el Mp3″, cuenta Witt en su libro.

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Otro de los personajes que presenta este periodista en su libro es Dell Lover, un pirata que por años robó cd’s desde una fábrica y los subió a la red, antes que salieran a la venta. “Dell era empleado de una fábrica de discos en Carolina del Norte, que descubrió que si escondía los cd’s detrás de la hebilla del cinturón , podía pasar el detector de metales.

Sacó y subió más de dos mil álbumes, entre ellos éxitos de Kanye West, Eminem y Fifty Cent.“Fueron estos piratas informáticos los que abrieron el camino para que la gente tuviera acceso a grandes colecciones musicales.

Witt precisa claramente que el título de su libro, no guarda relación con buscar gratuidad, sino con contar la historia de cómo a partir de un invento de tres caracteres, se liberó la música de las grandes corporaciones y de los medios físicos. “Las grandes corporaciones no querían entrar en el negocio de la distribución digital, querían mantenerse cobijados por las ganancias de los discos compactos. Les tomó diez años, cuando apareció Spotify el 2008, entender que el negocio estaba cambiando”señala Witt en esta obra imperdible.

Evolución que aún no da su nota final.

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