A punto de presentar “Futuro”, su nuevo disco que está en etapa de posproducción, los días en New York de la cantante de jazz Claudia Acuña son intensos. El primer día que nos reunimos en el Lower East Side, en un íntimo concierto que iba a dar en uno de los maravillosos espacios dedicados a la música de este sector de Manhattan. La presentación fue cercana y perfecta. Claudia tiene su público, se comunica con él. Su sencillez se opone al garbo con el que fluye en el escenario.

Es que la voz más destacada del jazz chileno hace ya tiempo se ganó un espacio en la escena musical más importante y competitiva del mundo. Luego de su último disco “En este momento” (2009), grabado y producido por Branford Marsalis, uno de los nombres más fuertes de la industria musical del género en Estados Unidos, vino la consagración definitiva internacional. Sin embargo, y a pesar de su buen momento profesional, Claudia tomó la decisión de asumir uno de los desafíos más importantes de su vida: ser madre. Y por dos años se dedicó a su hijo y también a componer. “Compuse la canción que titula el disco, cuando estaba embarazada. Me puse a pensar en Daniel y salió la letra. De a poco he ido retomando mis actividades y mi música”.

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Fue en este concierto del Lower East Side donde Claudia presentó algunas de las canciones de su nuevo disco: la influencia de la maternidad se nota en la fusión de jazz y folclor que caracteriza su estilo. Claudia vuelve a las raíces de la tierra y nos lleva con ella en este viaje. “Es un nuevo desafío y una nueva etapa en mi vida. Antes hubo mucha timidez en cuanto a mostrar mis composiciones. Son una parte súper vulnerable de mí; ante la crítica, ante el mundo, ante mi gente. Mostrar mi música es desnudarme frente a todos”.

Son tiempos agitados para Claudia. Unos días después nos volvemos a encontrar, esta vez en la preparación de una presentación que tendría lugar en el Lincoln Center junto al músico español Alexis Cuadrado, en un proyecto que busca musicalizar poemas de Federico García Lorca en su etapa en New York. “Son poesías oscuras, es un tremendo desafío, estoy medio nerviosa”, nos dice con una calma que apabulla y contrasta. Es que si uno recorre su biografía pareciera haber estado siempre en constante movimiento, probándose, tratando de ir un paso más allá como cuando en el año ’91 en un concierto de Dizzie Gillespie en Chile vio las posibilidades de fusionar el jazz con el folclor chileno y sudamericano.

Mientras viajamos en el subway, desde Manhattan hacia Brooklyn, en dirección a su casa, Claudia habla de su vida y de sus procesos que siempre ha tratado de respetar. Viviendo desde hace casi 20 años en la ciudad, dice tener una vida tranquila y consolidada. Está casada con el músico Mark Kelley, bajista del influyente grupo The Roots con quien tiene un hijo, Daniel.

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El proceso creativo de la composición del nuevo disco, que estará en Chile sí o sí este año, nos asegura, ha ido casi a la par con su embarazo y con el crecimiento de su hijo. “Antes grababa discos súper rápido, eran muy seguidos. Este último en cambio ha sido parte de un proceso largo, como otro parto”. Y es que para Claudia este es el disco más íntimo de todos. Está producido y compuesto casi en su totalidad por ella. “Tuve que familiarizarme con todo este proceso que es nuevo para mí. Ha sido muy difícil ser tan detallista, controlar los tiempos, los presupuestos, todo. Ha implicado un crecimiento enorme”.

Al llegar a su casa, en Brooklyn, Daniel, su hijo, la espera ansioso. Su marido Mark trabaja en esos momentos en The Jimmy Fallon Show, en la cadena NBC. Ser parte del elenco estable de uno de los programas más populares de la televisión estadounidense le ha traído estabilidad al hogar. “A veces me pregunto cómo enfrentar estos nuevos desafíos. Tengo mi espacio en la escena, mi nombre, mis discos. Sin embargo, ya no soy la New kid on the block. Uno de los desafíos es entonces mantenerse, tener una imagen fresca, y eso no es fácil. Parte de este proceso ha sido ser esposa, madre, miembro de una comunidad. He cambiado mi postura frente a la vida y parte de este proceso ha sido por ejemplo, atreverme a mostrar mis composiciones”.

A Daniel, su hijo, en casa le hablan en español y en inglés y esto tiene que ver con lo importante que es para Claudia mantener el vínculo con Chile. De hecho, una parte importante en esta nueva etapa en su vida es estrechar los vínculos con su país. “Mis discos no están en Chile y eso ha sido una pena enorme. Mi nombre se conoce, la prensa y el público se portan excelente, pero no ha habido los shows que quisiera. Me gustaría ir, al menos, una vez al año. Quiero hacer colaboraciones con músicos chilenos, acercarme más a mi país y a su gente”. A raíz de esto fueron sus presentaciones en el verano pasado junto a Inti Illimani Histórico en algunos lugares de Chile. Pero sus sueños van más allá. “Me encantaría realizar un concierto en Sewell. Mi familia es de mineros, es de esa zona, sería algo maravilloso”.