Probablemente para muchas mujeres que bordean los 40 años y 50 años fue la imitación clásica en la niñez y adolescencia. Para hombres de la misma edad, la imagen que despertó los primeros deseos eróticos y la fantasía de esa mujer inalcanzable, que todos de una u otra manera soñamos cuando comenzamos a ver al sexo opuesto de manera distinta.

Es que para la llamada generación de los 80, Raffaella Carrá es todo un símbolo, la ambición rubia previa a Madonna, la diva de divas, que venía a Viña del Mar enfundada en calzas de colores y que se movía con desenfreno junto a su particular cuerpo de baile y el pegajoso “Caliente Caliente”.

En tiempos de cierta ingenuidad en cuanto al sexo, principalmente por una falsa moral impulsada por algunos jerarcas de la dictadura, Raffaella era un ícono, un torbellino de sensualidad sobre los escenarios de la TV nacional.

Raffaella Maria Roberta Pelloni, nació en Bolonia hace 70 años. La cantante, animadora y bailarina, ya cumplió siete décadas. Y lejos de estar ausente de la música, vuelve al ruedo con el disco “Replay”. El primero tras más de una década de ausencia discográfica.

En sus primeras semanas, Replay ya ocupa los primeros lugares en los sitios de descarga y ella misma promociona el disco como un antidepresivo. “Lo más maravilloso de la música es que, ante cualquier situación, incluso en un estado de depresión general como el que vivimos, nos eleva la moral porque es pura fantasía ” dice la Carrá.

A sus 70 años, la Carrá parece no tener la edad en el cuerpo, de hecho, muchos aseguran que aún tiene una figura de ragazza. Lo insólito es que parece reinventarse no sólo en lo estético, sino también en lo musical, donde coquetea con la electrónica, el pop, las remezclas y la canzone.

Una Carrá que no se guarda nada, que habla del amor entre una mujer madura y un Toy Boy, que lanza dardos a la Italia actual en Il grande Boom y que vuelve a cantar en español en Fernando, versión castellanizada de Replay.

Aunque muchos aseguran que fue la inspiradora de musas como Madonna, Shakira o Lady Gaga, ella trivializa el tema y dice que más que marcar pautas se ve reflejada en ellas, aunque asegura que fue y es, menos atrevida.

La Carrá está de vuelta y lo hace con autoridad, como figura estable de programas de talento en Europa y también como la mujer rebelde y auténtica que siempre fue, la misma que cantaba de homosexualidad en los setenta y que hoy no teme mostrarse como una alternativa musical.

En el mundo donde la nostalgia siempre está presente, Raffaella regresa para revivir recuerdos de juventud, pero con sonidos actuales.

Una buena alternativa para esta navidad…

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