“El Fado interpreta mi vida, mi historia, son mis experiencias, no es una profesión, es una forma de vida”, nos comenta a través del teléfono desde Portugal, Carminho, la fadista más relevante del último tiempo.

La historia del fado se inicia hace 300 años, como un género musical que rescata la raíz cultural más importante de Portugal, donde un pueblo nostálgico y melancólico logra identificarse con un estilo que transmite emociones y sentimientos, de los más profundos y que desde el 2011 es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. 

Hoy este arte musical ha traspasado fronteras y el próximo 7 de junio Chile será el escenario del primer Festival del Fado, en el Teatro Nescafé de las Artes, que contará con la participación de Carminho.

Carmo Rebelo de Andrade es hija de la fadista Teresa Siqueira, quien le transmitió una enseñanza que no se recibe en ninguna escuela. “Yo he aprendido la música desde que estaba en la barriga de mi madre, es un lenguaje que ha crecido conmigo, tengo el fado en mi sangre, en el corazón”. 

A los 12 años tuvo su primera presentación en público, donde inició la exitosa carrera que ha alcanzado hasta hoy. En el año 2009 editó su primer álbum, Fado, siendo catalogada como la “nueva revelación del género”. El éxito le permitió iniciar una gira con sesenta fechas en escenarios nacionales y españoles.

Desde ahí no ha parado el crecimiento de una cantante que logra encantar a cualquiera con su sentida y profunda voz. Como sucedió con Pablo Alborán, quien la invitó a interpretar “Perdóname”. Luego, en 2012 lanzó su segundo álbum Alma y un año después en 2013 se consagró en Brasil tras su participación en el Carnaval de Recife.

Carminho viene a Chile para formar parte de un festival que comenzó hace cinco años en España y se ha expandido a Argentina y Colombia. Ahora es el turno de Chile, donde el público podrá conocer su último disco, Canto, en el que participaron Antonio Serrano, Caetano Veloso y Javier Limón.

“Yo canto muchas veces para personas que no comprenden mi lengua, pero el fado es una música de las emociones, no sé qué pasa con este fenómeno, pero las personas sienten algo, no son indiferentes”.