Björk Guðmundsdóttir, la pequeña maravilla islandesa que impactó al mundo con su universo paralelo visual y con canciones como Army of me, Human behavior o Hyperballad, llegó más lejos que cualquier cantante de su generación. Bordeando los cincuenta años, ahora es el objeto de una poderosa retrospectiva en el MoMA entre el 7 de marzo y el 7 de junio.

La muestra simplemente llamada Björk, “dibuja más de 20 años de proyectos osados y aventureros de la artista, de sonidos, películas, arte visual, instrumentos, objetos, vestidos y actuaciones”, explican desde el MoMA sobre el trabajo que se reúne en torno a siete de sus discos, desde Debut (1993) hasta Biophilia (2011).

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La islandesa, siempre a la vanguardia, será la primera en la historia del museo en presentar dentro de la muestra una App para smartphones —la primera en ser adquirida para el catálogo permanente del MoMA—, la que ocupó para promocionar Biophilia a través de música, gráficos interactivos, animación y partituras.

Presentado como un recorrido narrativo escrito por Björk y Sjón Sigurdsson, la idea de la exposición es mostrar todas las facetas de la artista, para terminar con una pieza audiovisual en 3D, dirigida por Andrew Huang.

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Conectada con nombres como el fallecido diseñador inglés Alexander McQueen, Lars von Trier —con quien debutó como actriz ganando en Cannes con Bailarina en la oscuridad— o con directores como Michel Gondry o Spike Jonze, quienes rodaron varios de sus videoclips, Björk es una de las pocas rockstars actuales a las que no les queda grande el MoMA. “Es una artista extraordinariamente innovadora cuyas aportaciones a la música contemporánea, al video, el cine, la moda y el arte han tenido un impacto grandísimo en su generación a escala mundial”, sostiene Klaus Biesenbach, comisario de la muestra.