Cuando pasó por Chile en el verano de 2010,  un segmento del espectáculo avasallador que Beyoncé Knowles dio en Santiago fue un homenaje a Michael Jackson. Era, incluso con toda la espectacularidad de una diva como ella, un show de tributo con covers. Seis años más tarde su nuevo disco acaba de consagrarla en otro nivel, de fan a heredera. Lemonade se llama, y es una producción alta en todos sus índices, entre sus objetivos y sus logros, con la que se ha hecho ungir por la crítica como continuadora de Michael Jackson y ahora también de Prince. En un año de megalanzamientos en la industria del pop y el hip-hop como Anti de Rihanna y The life Of Pablo de Kanye West, Beyoncé supera esas varas con el mejor disco de su historia.

Y es su historia particular, qué duda cabe. El detonante de Lemonade es el episodio de infidelidad atribuido a Jay Z, magnate rapero y cónyuge de Beyoncé, y reportado por la industria del tabloide ya en 2014. Así el disco se vende de entrada como un ajuste de cuentas intrafamiliar y semeja una teleserie con todas sus letras. Y palabrotas. “Esa es tu advertencia final: si intentas esta mierda de nuevo vas a perder a tu esposa”, avisa Beyoncé en la literal “Don’t hurt yourself”. Pero ella sabe ir de lo particular a lo general, y usa su reality show como pretexto para un manifiesto explícito sobre política, género y raza y uno algo más implícito sobre industria, todo empaquetado en una producción musical igualmente ambiciosa.

Si es por la música, la cantante se multiplica aquí entre rock, blues, country, jazz, gospel y soul digital, con invitados como Jack White y samples de Led Zeppelin y de una banda tan experimental como Animal Collective. Si es por discurso, samplea a Malcolm X, habla de luchas y mujeres afroamericanas y bautiza el disco con una cita a su abuela política, a quien atribuye cierta frase sobre hacer limonada si es que la vida te dio limones: autoayuda, autoafirmación y filosofía de bolsillo.

Y si es por industria, despliega un estreno múltiple: en vivo en el mediático super bowl estadounidense; en imagen con la película de Lemonade por HBO y en disco disponible en línea. De paso le sirve para un doble final feliz, porque el relato del álbum termina en reconciliación conyugal y porque Beyoncé estrenará Lemonade por medio de Tidal, la plataforma de streaming creada por Jay Z. Para qué lanzarse los platos por la cabeza si es mejor ser socios: todos amigos de nuevo para cerrar un estupendo negocio global.