Largamente se ha escrito ya sobre el grueso tinte de la música negra en los mayores éxitos del pop blanco hecho en Inglaterra, y a estas alturas sería casi imposible comprender el cancionero británico del último medio siglo sin atender ese cruce. Los Beatles, George Michael, Amy Winehouse o Erasure han sido músicos pálidos muy diferentes entre sí pero con una fascinación en común por sus pares afroamericanos. Por algo fue la prensa musical inglesa la que asentó la etiqueta del blue-eyed soul (soul de ojos azules) como descripción de estilo.

Por eso el buen pasar de un cantante joven como Sam Smith (Londres, 1992) era relativamente predecible, como hace poco lo fue el de Adele. Su éxito es el de un cantante de registro vocal de excepción, las influencias de soul y R&B adecuadas y que ha conseguido la oficialización de premios, venta y crítica aun con la mayoría de edad apenas cumplida. Su único disco hasta ahora, In the lonely hour (2014), es una producción correcta, al día y sin sorpresas, que carga con el deber ser de quien no está dispuesto a arriesgar un ápice de prestigio en música que pueda resultarle incómoda a una audiencia ansiosa por ser seducida. Su voz dotada y bien asesorada gana así en proyección pero también pierde en propuesta. Smith dice que el suyo es “un disco sobre amor no correspondido, que es lo que siempre me ha sucedido hasta ahora”, lo cual es confiable como el delineamiento del personaje público que busca mostrar —no hay nada que encienda más a un fan que la autocompasión de su objeto de deseo—, mas no como la voz de un autor que hoy pueda ser realmente distintivo (en un género similar, es algo que sí consiguen Jessie Ware, Alex Clare y Maverick Sabre, otros londinenses pálidos cuyo canto oscuro conmueve en publicaciones 2014 que alentamos a buscar cuanto antes). Smith quiere ser emocionante, pero nunca consigue sonar de verdad personal. Es un cantante destinado al estrellato, y bien dispuesto a todas las renuncias y transacciones que éste exige. A los 22 años ya parece un adulto asentado.