Madurar es un lugar común en la carrera tipo de una banda de rock. Incluso para un grupo cuyos integrantes alguna vez hayan tocado ante multitudes con un calcetín colgante en la entrepierna como todo vestuario, o sea Red Hot Chili Peppers. Con 33 años de recorrido, iniciado en 1983 como precursor genuino de lo que en los ’90 iba a ser etiquetado y vendido como “rock alternativo”, el grupo californiano lanza en 2016 lo más parecido al disco de su madurez, The getaway.

Madurez para sus estándares, en todo caso. A sus 48 años Anthony Kiedis no para de rapear sobre sexo y/o adolescencia como de costumbre; el bajista Flea tiene 53 y tampoco por eso deja de tocar el bajo a torso desnudo, y Red Hot Chili Peppers siguen siendo una banda de funk, rock y rap que no va a defraudar a esta altura a sus seguidores. Pero no es exactamente lo mismo de siempre.

No es casual el cambio de mano en el sonido. Por primera vez en veinticinco años el grupo prescindió de Rick Rubin, el productor con quien grabaron éxitos como “Give it away, “Under the bridge”, “Soul to squeeze”, “Suck my kiss”, “Breaking the girl”, “Aeroplane”, “My friends”, “Around the world”, “Scar tissue”, “Other side”, “Californication” o “By the way. En cambio convocaron a Danger Mouse, productor que ya en un trabajo previo como Turn blue (2014) para la banda rockera The Black Keys hizo lo que hace aquí: tomar parte en la composición, revestir de sonido pop, sumar teclados y pianos.

Y funciona, al punto de que la canción “Go robot” es música disco, naturalmente bien tocada por un grupo avezado en hacer funk, y en “Sick love” el que viene a cantar en el estribillo es nada menos que Sir Elton John. Canciones como esa o “The longest way”, “Good bye angels”, “Feasting on the flowers”, “The gateway” o el single “Dark necessities” suenan pausadas, melódicas y amables incluso sin perder su cosquilla funk habitual ni su peso rockero ocasional.

Y es mejor si la letra tiene un sentido especial, como en “We turn red”, el segundo single. Ahí Kiedis rima Mexico you are my neighbor / Home of the let’s be braver / Give me all your sick and your tired / Races that we admire, y son versos de integración muy apropiados en los tiempos electorales que corren por EE.UU. y sus alrededores. Si es por ir contra la plaga Donald Trump a punta de cultura pop y contrapropaganda anti-racista, ahora es el momento en el que todo suma.