En el ámbito global, 2018 fue el año en que lo latino ratificó su entrada en el mundo, como una marea que aún no parece tener momento de calma a la vista. Si en 2017 fue la irrupción, con el “Despacito” a la cabeza, la temporada que se va ha sido la de la instalación, la ratificación de que esto no fueron flores de un día como en los años de “La Macarena”, sino el arribo de una nueva fuerza.

Por cierto, es la música urbana la que prácticamente monopoliza esta demanda por canciones en español, aunque el propio desarrollo del género ha permitido que dentro del mismo surjan voces que buscan dar el salto más allá del perreo y darle con el látigo.

Es el caso de J Balvin, uno que este año lanzó su disco “Vibras”, queriendo enviar con claridad el mensaje de que lo suyo no puede ser puesto sin más en el saco de lo desechable. Con el anterior e irresistible single “Mi gente” como primera carta de presentación, el colombiano viaja luego por las distintas posibilidades que la música urbana actual le ofrece, aunque procurando ser él quien las descubra y pavimente el camino. Aportes desde la electrónica y relecturas del mismísimo reggaetón, forman parte de la paleta a la que el artista acude para dar vida a un disco que resaltó entre los producidos a este lado del globo.

Aunque si se trata de cruces urbanos y música en nuestro idioma, los aplausos este año no recayeron sólo en América, sino también en Europa. La española Rosalía dio cuenta de otro de los buenos discos paridos este 2018, “El mal querer”, placa que encadena de modo sutilmente conceptual y que resalta por el influjo andaluz que esta catalana hace suyo. Pero se trata de eso, de una influencia nítida que se filtra entre las notas, pero no de un disco propiamente flamenco, como fue anunciado por unos. Tampoco exactamente urbano, como precisaron otros. Es una placa de pop moderna e hispana, reconocible en sus ingredientes, pero muy propia en su resultado.

En el lado anglo, en tanto, también hay tendencias ligadas a la esfera urbana que parecen marcarse, sobre todo en Estados Unidos, con la larga era del hip hop y el R&B. Durante años alternando el trono entre diversas figuras, es claro que hoy en día es Kendrick Lamar quien se calza la corona, por mucho que Drake insista inútilmente en disputársela.

Sin nuevos álbumes en la temporada, el rapero californiano de todos modos se las arregló para figurar entre lo mejor del año, liderando el compilado que sirvió de soundtrack para “Pantera Negra”, disco que vino a revitalizar el alicaído mundo de las bandas sonoras.

En la placa, Lamar no sólo se pone al frente en cinco de los 14 cortes, sino que además lidera el colectivo que firma la totalidad de los mismos, y participa en la producción de la mayoría. Por cierto, no se trata sólo de hip hop: Las diferentes caras de la música negra tienen lugar aquí, con artistas como Jorja Smith y The Weeknd haciéndose presentes, y transformando a este trabajo en una ventana privilegiada a ese sonido en su integralidad.

Un trabajo destacado en un año en que los medios especializados del orbe se mostraron más divididos que nunca en sus favoritos (Kacey Musgraves, Janelle Monáe, Mitsky, Cardi B y un larguísimo etcétera), dando cuenta de un panorama diverso en nombres y matices, como lo es este mismo disco que aquí resaltamos entre lo mejor de la temporada. Una justa muestra del panorama actual, con una figura excluyente en el timón.

Comentarios

comentarios