Durante la bulliciosa década de los ’80, la pequeña ciudad italiana de San Mauro Pascoli, a poco más de 20 kilómetros de distancia de la Rimini de Fellini, no ofrecía muchas alternativas a un joven con ganas de comerse el mundo como Giuseppe Zanotti. Lo máximo a lo que podía aspirar el hoy reconocido estilista era a un trabajo como operario en uno de los pequeños talleres artesanales que inundaban esta zona de gran tradición zapatera, seguir trabajando en la heladería de la familia o emigrar a la rica y próspera Milán. Pero Zanotti se enfrentó a su destino y apostó por su pasión: la música. Janis Joplin, Jimmi Hendrix o David Bowie se convirtieron en una obsesión —y una inspiración— para alguien que todavía no tenía decidido su futuro y que, mientras tanto, se ganaba la vida como pinchadiscos. Hasta que un día decidió ‘colgar’ los cascos y aceptar su suerte. 

Han pasado más de veinte años y hoy los zapatos de Giuseppe Zanotti, inspirados en el arte y el rock, se venden en todo el mundo y han conquistado a celebrities internacionales como Beyoncè, Rihanna o Miley Cyrus

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Zanotti no recuerda el momento exacto en que decidió dedicarse a la moda. Quizá fue gracias a las portadas de esos discos que tanto amaba. O puede que fuera el hecho de haber crecido rodeado de los mejores artesanos de Italia. Aunque de seguro algo tuvo que ver su amor incondicional hacia la mujer —“un ser maravilloso”,  dice— y su obsesión por el pie y la silueta femenina. 

A principios de los años ’90 comienza a colaborar con artesanos locales y abre junto a su mujer, Cinzia, un modesto estudio donde plasma sus ideas. Sus frecuentes viajes a París para ver los desfiles de los grandes estilistas internacionales, teniendo incluso que dormir en la calle “porque no tenía un centavo”, según ha reconocido en numerosas ocasiones, dan resultado cuando se cruza en su camino Thierry Mugler. El le dio su primera oportunidad al encargarle diseñar los zapatos para uno de sus desfiles. Tras él llegarían Roberto Cavalli, Missoni y Valentino

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El salto definitivo llegaría a principios del año 2000, después de triunfar en la pasarela de Nueva York. Fue entonces cuando inauguró su primera boutique en Milán. En la actualidad, Zanotti posee tiendas propias en las principales capitales del mundo, de París a Londres, pasando por Nueva York y Moscú; fabrica más de 3.200 pares de zapatos al día y factura cerca de 155 millones de euros al año. Una gran victoria para el hijo de un heladero que soñaba con dedicarse a la música. 

Desde el diseño, del que se ocupa el propio estilista en su despacho situado en la misma factoría, pasando por la construcción del prototipo hasta la producción final, todo se fabrica en Italia. “No hacemos nada fuera”. Esa es la marca de la casa. Porque más allá de la parte artística, la creación de un zapato lleva consigo una parte técnica, artesanal, que solo unas manos con oficio son capaces de llevar a buen puerto. Zanotti defiende con orgullo las ventajas del made in Italy y el savoir faire italiano. Es por eso que en su fábrica apuesta por la auténtica excelencia transalpina: la mano de obra experta de los artesanos de la zona. “El capital humano es importantísmo”, confesó en una reciente entrevista al Corriere della Sera. Más de 250 personas seleccionan el material, lo cortan, rebajan, cosen y montan en cada uno de los departamentos de la fábrica. Todos rotan. Todos saben desenvolverse en cualquier tarea. “Estas personas son capaces de hacer un milagro”, asegura.

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No un milagro, pero casi, le llevó a conocer al rapero Kanye West, marido de la estrella de los realities, Kim Kardashian. Con el músico norteamericano se entendió a la perfección desde el primer momento, y juntos diseñaron un zapato para mujer al que bautizaron Cruel Summer. Tiempo después, el diseñador italiano quiso regalar a la pareja, con motivo de su boda en la Toscana, un zapato dedicado exclusivamente a la esposa del rapero. Mrs. West, que así se llamó el diseño, es un botín de piel negro con tacón vertiginoso y una ligera apertura delantera. Perfecto para el estilo extravagante y poco discreto de la reina norteamericana de los realities, para la que también diseñó los distintos pares de zapatos que vistió durante su enlace.

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En estos más de 20 años de trabajo, Zanotti ha lanzado una línea para hombres y ha ampliado su propuesta desde los zapatos de plataformas y tacones imposibles de los primeros años noventa, a las sandalias de cristales, las bailarinas, los slippers con tachuelas y strass, o los imprescindibles sneakers. “Hacer un tacón alto a principios de los años noventa estaba un poco fuera de moda, porque entonces se llevaban los zapatos planos, los mocasines negros”, reconoce. “Nosotros salimos de ese look minimalista japonés proponiendo un zapato sexy y un poco provocativo”. Y la apuesta, hasta el momento, no ha ido nada de mal. 

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