Collares de púas, bototos de cuero, mohicano naranja y rosa. Si alguien tuviera que hacerse responsable de la controversial popularidad del estilo punk de los ’70, sería Dame Vivienne Westwood (73). Ícono del mundo de la moda y a punto de cumplir 74 años, la diseñadora inglesa sigue haciéndose espacio en temporada de fashion weeks, lanzando nuevas colecciones junto a Andreas Kronthaler, con quien lleva 22 años casada. Ferozmente audaz, versátil y de opiniones políticas intensamente expuestas en la prensa, muchos dicen que su mejor forma de comunicación, no es con palabras, sino que a través de sus increíbles piezas de vestuario.

Como cada año, en el taller de la ‘abuela del punk’, en el barrio de Battersea en Londres, se diseñaron dos colecciones femeninas que deslumbraron: red label, una línea de ropa asequible para todo tipo de público, y gold label, que ya lleva 22 años presentándose en la industria. 

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Sin embargo, si algo ha marcado la trayectoria de Westwood han sido sus romances vinculados a la industria de la moda. En 1962 conoció a quien sería un año después su primer marido, Derek Westwood y con el que se casó usando su primer diseño encarnado en un vestido de novia. Con él tuvo a su primer hijo, Benjamin. La pareja se separó después de que la inglesa conociera a Malcom McLaren con quien tuvo su segundo hijo y con quien diseñó todo el vestuario de la era punk y new romance, un subgénero musical y de moda de la Nueva Ola. Fue así como la dupla alcanzó el éxito durante 20 años, ella imaginaba y él lo hacía realidad. Junto al también mánager de los Sex Pistols, llegaron a la fama creando la imagen estética del grupo y llevando el apellido de ambos en las etiquetas a las pasarelas de París y Londres. Inspirados en motociclistas y prostitutas, los diseños McLaren y Westwood se transformaron en el must de los ’70 y ’80. 

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Era 1988 cuando Vivienne, entonces profesora del Vienna School of Applied Arts, conoció a Andreas Kronthaler, un estudiante de diseño industrial de 22 años que la sorprendió con la creación de una colección de vestidos inspirados en el Renacimiento. Flechada con los bocetos de Kronthaler, lo integró a su equipo. El romance entre la pareja floreció sin importar los años de diferencia que se llevan y tres años más tarde, en 1993, Andreas se convertiría en la tercera pareja estable de Vivienne y como él mismo dice: “Una vez que me quedé, nunca más me alejé”. Hoy, Kronthaler es el director creativo de Westwood company.

“Me encanta trabajar con Andreas. Como todos los grandes diseñadores masculinos, él pone a las mujeres en un pedestal. Me siento como un ancla y él construye nuevos triunfos”, dice Westwood. Y agrega: “Debo confesar que Andreas es el que colabora más de cerca con nuestro equipo. Somos los dos mandones”.

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Activista. La diseñadora que estudió para ser profesora de enseñanza básica, mantiene el sentido didáctico a la hora de crear nuevas prendas. Con la necesidad de impartir conocimiento, una de las palabras más recordadas en uno de sus diseños es destroy (destrucción). Pero lo cierto es que sus ideas se refugian en acciones totalmente contrarias a la destrucción y es por eso que también se ha preocupado de hacer públicas sus causas a favor del cuidado del medio ambiente y se ha convertido en una de las mayores donantes del partido Verde británico. “Me di cuenta de que uno necesita frases y eslogans en la ropa cuando éstas tienen sentido político y el punk para mí fue algo político. El mundo se rige por la destrucción y muerte y mi idea del punk es que no necesitamos tener líderes criminales. Por eso apoyo la anarquía. La subversión necesita ideas y éstas vienen de la cultura. La cultura te da raíces y desde ahí construyes una visión de mundo. Si tuviéramos una cultura verdadera, no estaríamos en peligro de un colapso ambiental. ¡La propaganda ha reemplazado a la cultura, está consumiendo y llevándose todo! La cultura debe unir nuestro pasado con nuestro futuro. Porque al final de todo, uno cosecha lo que siembra. Si no paramos los cambios climáticos, podremos ver luego nuestra extinción”.

—¿Si el mundo se acabara mañana, por qué le gustaría ser recordada?

—Lo mejor y más útil que he hecho en mi vida es mi análisis del fin del capitalismo.

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Con ideas y conversaciones que escapan de las tradicionales, el efecto también se vive en cada una de sus nuevas colecciones. Telas, texturas y colores que confunden a cualquiera y que se transforman en las incomprendidas de todas las temporadas. Sin embargo, esta vez, Vivianne pareció torcerle la mano al que parecía ser su destino de todos los años y su lanzamiento de otoño invierno 2015 fue más sencillo de lo habitual. “Me gusta el travestismo”, confiesa. Sin importar el sexo del cuerpo, la diseñadora ha hecho surgir a lo largo de su carrera piezas de vestuario como los corsés y las chaquetas de hombros anchos. Creativas, polémicas y provocativas tendencias que van —como en todas sus propuestas e ideas—  en contra de la mayoría. Vestidos para los hombres y pantalones para las mujeres que rompieron las normas regulares de la industria de la moda en su minuto, hoy se han tenido que ajustar a la realidad y Vivienne Westwood cuenta, en esta temporada 2015, con una línea de ropa ‘más usable’ como dicen algunos, en esta ocasión, dejó los vestidos para las mujeres.