El quererse, aceptarse y valorarse uno mismo es sin duda la base de todo. A quienes se encuentran algo escépticos, siempre les digo: ¿Cómo quieres que el resto te quiera o aprecie si no lo haces tú primero? Suena lógico, pero muchas veces lo olvidamos.

Quererse va muy de la mano con aceptarse tal cual uno es, con dar espacio para regalonearse y también tiene que ver con ser consecuente con uno mismo, con nuestros ideales. Para esto es fundamental conocerse, ya que te permitirá tomar consciencia de muchas cosas que tal vez son relevantes para ti, pero que nunca te diste el tiempo ni hiciste la pausa para poder descubrir que así era. Esos espacios de reflexión, me atrevo a decir que hoy más que nunca son los más escasos, pero sin duda los más importantes ya que nos permiten descubrir y replantearnos muchas cosas y entre ellas apreciar la importancia del Self Care o autocuidado, que apunta simplemente a esto; a hacer una pausa en esta ajetreada vida y preocuparnos un instante por nosotros mismos.

La consultoría de imagen tiene mucho de lo anterior – al menos desde mi enfoque ligado a la Psicología – ya que es una instancia en la cual nos hacemos cargos de nosotros mismos y de nadie más. Es algo así como tomar las riendas de nuestra vida y decir; puedo continuar preocupándome del resto, pero también es momento de preocuparme de mi y sentirme a gusto con quien soy. Y aquí la figura de un consultor o coach de imagen es clave, ya que es alguien que no te impone su estilo ni ciertas cosas, sino que te acompaña a través del autodescubrimiento a sacar lo mejor de ti.

Cada uno de nosotros requiere un positivo tiempo fuera, un momento para relajarnos y recargar energía y, por supuesto que el tomarnos este tiempo para cuidarnos, no tiene porque hacernos sentir culpables; al contrario, es fundamental tener un espacio especial para uno mismo, así sea simplemente para divertirse. Y esto lo digo principalmente por las mamás, quienes muchas se veces se postergan a si mismas por los hijos y olvidan que todas funcionamos mejor – en nuestra vida personal y como madres – cuando nos sentimos mejor.

Haz pausas constructivas en tu vida, confía en tus instintos, nunca te refieras mal a ti mismo, empieza o continúa haciendo lo que te apasione y aléjate del drama y la negatividad, son algunos útiles consejos que contribuirán a cuidar de ti. No olvides nunca “Primero bien yo, para estar bien para el resto”.

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