El edificio Hudson Studios, en el barrio de Chelsea, alberga a los estudios de fotografía más importantes de la Gran Manzana, y también a las oficinas de prestigiosas marcas, entre ellas Tommy Hilfiger. Hay una enorme cafetería blanca, impoluta, que funciona como sala de espera, y de los ascensores suben y bajan modelos permanentemente. Algunas vienen a un shooting (sesión de fotos) y otras a un fitting (probarse ropa antes de un desfile o campaña). Detrás de un ventanal de vidrio esmerilado está sentado el diseñador que supo transformar su nombre en sinónimo de la moda norteamericana. Se lo ve contento y relajado. Su colección está ordenada en percheros industriales y el resultado lo tiene feliz.  Luego de un desfile inspirado en las playas de Malibú, para la temporada otoño-invierno su propuesta es un homenaje a los pueblos de montaña. Ponchos, abrigos de cachemira, gorros alpinos, chaquetas con detalles de neopren y chiporro son las máximas apuestas de la marca que en Chile, también se ha convertido en un clásico.

—¿Cómo hace para que la gente no se canse del estilo Preppy?
—Mi objetivo es ir evolucionando en las colecciones, y lograr que lo preppy se vuelva cool usando nuevas técnicas, nuevas combinaciones y materiales. Incorporamos colores (toda la paleta del azul) y también calces distintos.

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—¿Cuáles son las principales novedades de esta temporada?
—Es una propuesta con mucho mohair, cachemira en diferentes formas, cuero. Hoy se trata de crear una moda que además sea confortable, usable, mucho más outdoor.

—Usted es un referente de la moda norteamericana. Sin embargo, ha dicho que es aún más exitoso en Europa. ¿Cree que esto tiene que ver con la globalización de los gustos de la mujer?
—Cuando diseñamos tratamos de pensar en una mujer joven, y lo cierto es que eso envuelve toda nuestra esencia de marca. Todas quieren verse bien y sentirse cómodas… eso es igual en Londres, Tokio, Nueva York y en Santiago de Chile.

Cuando Tommy Hilfiger dice que busca inspiración para sus colecciones “en todas partes”, se refiere exactamente a eso. Puede ser un cuadro, un plato de comida, una manifestación callejera, una alfombra roja, una película… o los zapatos de una periodista chilena que ha llegado a Nueva York para entrevistarlo. Vestido con jeans, camisa a cuadros y chaleco azul, el máximo exponente del estilo preppy saca fotos con su celular a mis Chloe recién comprados y explica: “De esto se trata la moda. Uno nunca sabe dónde estará el punto de partida de una próxima colección”.

—¿Qué lo inspira?
—Distintas cosas. La verdad es que la inspiración está en el aire. Diría que es la capacidad de poder olfatear lo que la gente necesita, y lo que tiene ganas de vestir.

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—¿Y qué tiene ganas de vestir?
—Las parkas y las chaquetas son una necesidad, y eso las transforma en algo más que un básico. Para el próximo invierno serán la prenda más importante de mi colección, con inspiración cowboy y detalles de cuero y neopren.

—Si tuviera que definir la moda actual en tres palabras. ¿Cuáles serían?
—Calce, forma y estilo. El calce es lo primero. Cómo te queda la ropa es lo más importante a la hora de elegir una prenda. Eso no tiene que ver con el costo de la tela ni con el estilo. El mejor ejemplo es el jeans. Si no tiene la forma correcta para el cuerpo que lo usa, no importa el resto de la tenida. Nunca funcionará.

Días antes de esta entrevista, Tommy Hilfiger dijo en televisión que jamás trabajaría en colaboración con una marca de fast fashion: “Lo que yo hago también es retail. Entonces, ¿por qué habría de colaborar con el negocio de alguien más?”, cuestionó. Sin embargo, por estos días su alianza con Zooey Deschanel ocupa titulares en la prensa de todo el mundo.

—¿Cómo surgió la colección To Tommy from Zooey?
—Coincidimos en un evento y ella lucía un vestido vintage. Se lo elogié y comenzamos a conversar. Me dijo que siempre había soñado con diseñar ropa y le propuse que lo hiciéramos juntos. Ella no es solamente una estrella de TV, sino que además es una gran persona. Es una colección cápsula y el resultado es maravilloso.

—¿Y cómo se conjuga la esencia preppy de la marca con el estilo de Zooey?

—Los dos buscamos lo mismo. Pensamos en una persona fashion pero no fashionista. La segunda está obsesionada por la moda, vive para eso, pero no tiene una actitud positiva hacia el estilo. La mujer fashion prioriza el confort. La moda va en esa dirección, y es una buena noticia.