La semana de la Alta Moda comenzó con las musas de Donatella Versace. Eran hadas, ninfas, diosas de la casa italiana que parecían flotar por la pasarela dándoles vida a los diseños en gasas y sedas con flores y estampados. Unos eran largos hasta el suelo y otros cortísimos, todos marcados por la feminidad y el volumen de las capas y vuelos. Tampoco faltaron las transparencias, que aportaron el toque de inocente sensualidad a las modelos que pasaban casi etéreas o volátiles por la pasarela de 30 metros de cristal, cubierta por 25 mil orquídeas en el Palacio Brongniart, antigua bolsa de valores parisina.

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Karl Lagerfeld impresionó por partida doble. Primero presentó en el Grand Palais la colección de alta costura otoño/invierno 2015-2016 de Chanel, en un lúdico escenario que representaba un casino para sorpresa de todos. La tradicional front row se reemplazó por mesas de apuestas. Allí estaban Julianne Moore, Kristen Stewart, Rita Ora, Vanessa Paradis y su hija Lily-Rose Depp. Todas lucieron piezas de la nueva colección de ropa y alta joyería.

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Del brazo de Baptiste Giabiconi, se sumó a los jugadores Lara Stone, junto a Lily Collins, Gabriel-Kane Day-Lewis, Alice Dellal, G-Dragon y Violette d’Urso, una de las hijas de Inés de la Fressange

Con un particular corte de pelo recordaba los locos años ’20, las modelos revivieron el tradicional traje de tweed de la maison. Así, el icónico traje sastre seguirá llevándose en la próxima temporada con chaquetas cortas o a la cadera, unas rectas, otras entalladas con hombreras marcadas y faldas tubo sobre la rodilla. Para su creación se usó una nueva técnica laser 3D, lo que permite hacerlas en una sola pieza y sin costuras, sino moldeadas.

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El cierre estuvo a cargo de Kendall Jenner, esta vez radiante de blanco, con un traje de novia de pantalón y chaqueta, y el velo cayendo desde los hombros.

Un día después, en el Teatro de Champs-Élysées, en la avenida Montaigne, Lagerfeld presentó la primera colección de alta peletería de Fendi, con la que se celebraron los 50 años del Kaiser como director creativo de la casa romana. Con una pintura surrealista de fondo de Giorgio De Chirico, desfilaron en la pasarela abrigos, capas y estolas hechas de pieles como visón, chinchilla, astracán y cordero persa entre otras, tratadas de maneras distintas, mezcladas con cuero, plumas y otras rasuradas.

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En París la semana es intensa. No hay tiempo para reponerse de una sorpresa para admirar embobados la siguiente. El diseñador Raf Simons de la casa Dior mostró su colección en un espacio especialmente construido en los jardines del Museo Rodin y, según la información de prensa entregada, la colección que enlazaba la pintura con la moda quería mostrar “la tensión entre un lujo que se critica y que se anhela al mismo tiempo”. Pureza e inocencia se enfrentaban a conceptos de opulencia y decadencia en creaciones que le darán color a la próxima temporada fría europea, sorprendiendo con mangas largas y triangulares.

Viktor & Rolf también se inspiraron en el arte, mientras que John Galliano, para la Maison Margiela, impresionaba con creaciones de corte futurista y atrevidas, y retomaba conceptos como el del “reciclaje” tradicionalmente enlazado a esta casa de modas.

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Elie Saab apostó por el romance y el aire princesa con el que sueñan muchas mujeres, con creaciones inspiradas en los primeros tiempos de la Maison y que con impresionantes bordados que acentuaban los acentos de lujo de toda la colección que incluía de muselinas a terciopelo. El broche final fue un magnífico vestido de novia completamente bordado con hilo de oro vinculaban una opulencia bizantina a la sublimación de la belleza femenina.

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Una vez más París se ha convertido en el referente absoluto de la Alta Costura de la próxima temporada.