Robyn Lawley no vuela ni tiene capa, pero hoy la tratan con el estatus de ‘heroína con súper poderes’ a nivel internacional. Su hazaña es mayor: logró abrir una puerta hasta ahora clausurada para las mujeres al llevar sus curvas talla 44 a las portadas de las revistas más deseadas, exhibirlas en editoriales de alta moda y protagonizar campañas antes reservadas para figuritas de 47 kilos.
Con su metro ochenta y cinco, esta australiana de 23 años es la modelo del momento. Desde la cadena CNN al influyente blog The Huffington Post siguen sus pasos. Mientras la web The Daily Beast —de la famosa editora Tina Brown (Vanity Fair, The New Yorker)— la suma como columnista.
Todos quieren la mirada de esta maniquí XL que declara su amor por la comida y que tomó la bandera de un cuerpo saludable. Misión que compartió con CARAS a días en que apareciera su sexy sesión en bikini para Cosmopolitan y su campaña para la firma de lencería Boux Avenue.

PARTIÓ POR LA VÍA DE LA DIETA EXTREMA antes de que ella cambiara las reglas. Compatriota de las top Elle Macpherson y Miranda Kerr —famosas por no tener ni un gramo de grasa—, Lawley se sumó a una agencia a los 16 años y controló su peso de manera estricta, hasta que a los 19 años descubrió el circuito para modelos extra large.
En 2011 vino la sesión que le dio fama: una portada para Vogue Italia. Desde esa edición ha posado para las tapas de Elle, Marie Claire y Madison. Y esta temporada hizo historia por ser la primera modelo de talla grande fichada como rostro de Ralph Lauren.
Al finalizar una jornada de trabajo en Estocolmo para la cadena H&M, Lawley llega a su hotel para hablar con CARAS. Puede tener una voz suave, pero es enfática para defender la diversidad de cuerpos en la industria fashion.
—Es de Australia, donde Elle Macpherson obtuvo el nombre de El cuerpo, ¿qué apodo le gustaría?
—(Risas) Soy una gran admiradora de Elle y veo similitudes entre nosotras. Y, bueno sí, me encantaría que me llamaran El otro cuerpo.
—¿Siente una presión especial porque la definen como ejemplo de salud?
—Quiero ser un buena referencia para todas esas mujeres como yo. Ser su voz y, también, un buen ejemplo para las muchachas.

“LA INDUSTRIA de la moda DESARROLLA UNA FANTASÍA. USA CUERPOS IRREALES con niñas muy jóvenes, además de aplicar photoshop. El problema es que esas imágenes no son necesariamente verdaderas. En lo personal, me gustaría ver modelos como yo, me tentaría más para ir a buscar la ropa que ellas usan”, comenta.
—Ha logrado hitos como la portada de Vogue, ¿cuál es su meta hoy?
—Espero que más diseñadores acojan chicas de mi talla. Y que surjan más sesiones de fotos editoriales, incluso de la alta moda, que demuestren que muchachas como yo pueden verse increíbles.
—¿Qué siente cuando escucha a Karl Lagerfeld tratar de gorda a Adele?
—El también ha pasado por un cambio de peso, por eso pensé que podría haber sido más comprensivo. Amo Chanel (marca para la que el alemán diseña), así que me encantaría que entendiera los problemas nuestros. Especialmente en la actualidad, donde hay niñas de catorce años que hacen estrictas dieta para bajar tallas y convertirse en modelos. Alguien tan relevante como Lagerfeld debiera estar alerta, cuidar lo que dice y cómo puede dañar a la gente.
—¿Las mujeres pierden peso para los hombres o para otras mujeres?
—Lo hacen porque se lo dicen. Existe mucha presión de los medios para ser flaca. Te señalan desde todos lo flancos que si adelgazas vas a ser mejor persona y tendrás una vida mejor. Y no es verdad. No hay forma de mantener esos cuerpos en niveles tan poco realistas.
—¿Cómo es su relación con la comida?
—La amo. Es una bendición tenerla, más allá del placer. Y en mi blog (robynlawleyeats.tumblr.com, donde pone fotos de platos que descubre en el mundo) trato de compartir eso.
—¿Desea convertir su nombre en una marca?
—Desde que era una niña quiero escribir un libro de recetas, tener un show de cocina y abrir un restorán. Estudié en la escuela de negocios y me gustaría desarrollar mi nombre en ese plano y en también el área de la moda. En televisión me llama la atención los programas que mezclan conversación con la cocina.
—¿Le gustaría llegar a ser una nueva Nigella Lawson?
—¡Sí! Ella es increíble y soy su admiradora.

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