Muchas hemos escuchado acerca de la importancia de desarrollar un estilo único que nos defina e identifique. Pareciera ser que con el auge de tendencias pasajeras y el masivo fast fashion ha surgido una mayor conciencia sobre la necesidad de desarrollar un estilo propio. Quizás, por lo mismo, ya estamos algo cansadas de los desaciertos, de sentirnos disfrazadas o de compras compulsivas que sólo conducen a un mal gasto de dinero o que bien son reflejo de alguna carencia que intentamos encubrir.

A su vez, y para aumentar la confusión, está en boca de todos hablar y comentar sobre las técnicas o secretos para potenciar la imagen. Lo vemos frecuentemente en revistas, en los medios y hasta en programas de televisión, donde por lo general se tiende a tener una conversación más basada en la forma y en lo superficial que en el verdadero trasfondo y con la altura de miras que hay tras la búsqueda e importancia de desarrollar un estilo propio.

Pero, antes de seguir profundizando en lo anterior y para que estemos todas en el mismo contexto es importante que entendamos de qué estamos hablando cuando nos referimos a tener un estilo personal.

La respuesta no es otra que: la forma de ser y darte a conocer ante los demás, eso que logra que la gente te recuerde y, lo más importante, que te hace sentir cómoda contigo misma. Apunta a encontrar y tener aquella expresión que te identifique y con el cual te sientas cien por ciento a gusto.

Como pueden ver va más allá del vestuario, ya que hay un componente emocional que es clave: “el cómo me siento yo” y que se relaciona con nuestra personalidad y en específico con la propia valía o concepción de uno misma que es hacia donde quiero enfocarme hoy.

Es frecuente oír frases como “tienes que desarrollar tu propio estilo” o “ese tipo de ropa no va contigo” donde se pone todo el énfasis en que las formas o colores que estás utilizando no son los adecuadas para tu cuerpo, tono de piel o morfología. Si bien lo anterior puede ser muy cierto, es importante destacar que trabajando sólo estas áreas estamos a mitad de camino y francamente, un poquito menos de la mitad también. Con esto me refiero a que no sacamos absolutamente nada, con vestir los tonos y estilos más adecuados, si no comprendes que la gran clave y el piso base, es sentirse bien primero contigo misma.

Desde esta perspectiva, nuestra personalidad juega un rol determinante a la hora de expresar la mejor versión de nosotras mismas. Y con esto no me refiero a hacer un psicoanálisis freudiano o de Lacán por un par de años o recurrir a largas terapias, sino que a partir de este mayor conocimiento de uno misma, poder llegar a conocer y determinar cuál es mi propio estilo. En ese orden. Ser más reflexivas de nuestra capacidad de autoconciencia, trabajar en reforzar nuestra identidad y autoestima y así ser más asertivas en nuestra autopercepción. Lo anterior es lo básico para comprender quién eres y qué es lo que quieres lograr y transmitir.

Sin este autoanálisis previo, o bien sin estas áreas claramente definidas es muy difícil que logres un estilo propio “real”, uno propiamente tuyo, algo como “una segunda piel”; tan natural y perfecto para ti. El desconocimiento de lo anterior finalmente conduce a querer adaptarnos a un look muchas veces a través de ensayo y error, más que crear uno que sea propiamente tuyo y por supuesto en cuando tengas oportunidad, vas a caer nuevamente en los desaciertos de los que les comenté en un comienzo.

Cuando comprendes que la respuesta para lucir bien está en ti misma, ahí sí tenemos más de la mitad del camino avanzado y lo que es mejor, es un avance en la dirección correcta: no sólo te tomará menos tiempo vestirte cada mañana si sabes con claridad qué tipo de prendas y complementos son los adecuados para ti, sino que saber que llevas las prendas adecuadas, te permitirá transmitir la mejor versión de ti. No sacamos nada con usar ropa de diseñador si por dentro nuestra autoestima está quebrada o nuestra actitud es incorrecta.

Siempre lo digo y honestamente no me canso de repetirlo; “La seguridad, autoconfianza y una actitud positiva, son los mejores complementos para cualquier look, siempre”.

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