Estricto, talentoso, pero por sobre todo… guapísimo. Así se lució el fotógrafo inglés Nigel Barker (41) durante las 18 temporadas en las que participó como juez del programa estadounidense American Next Top Model. Show que lo llevó a convertirse en uno de los hombres más reconocidos en el mundo de la moda. Siempre destacando por su estilo y galantería, Nigel demostró una habilidad nata con el lente, fotografiando y criticando constructivamente a las aspirantes a modelos. “Pareces una estatua”, “Relájate”, o “Con más actitud”, fueron algunos de los consejos que lo marcaron como uno de los personajes más importantes del programa. Exito que tiene una larga historia tras de sí.

Nació en Londres y, aunque su madre fue una reconocida modelo que ganó el título de Miss Sri Lanka –es nacida en ese país–, Nigel jamás pensó en involucrarse en moda. Sus primeras aspiraciones fueron dedicarse a la medicina, pero irónicamente el destino le tenía otros planes. Sólo como diversión, ingresó al programa de televisión Clothes Show, donde buscaban al supermodelo de la época. Si bien no ganó, aun así consiguió firmar contrato en una agencia. De manera autodidacta, incursionó en la fotografía. Abrió su propio estudio –StudioNB– en Manhattan, para luego trabajar en la revista The Paper. Una vez establecido, recibió el llamado de los productores de American Next Top Model.

Hoy, vuelve a la televisión con un formato bastante similar. The Face, reality show transmitido por FoxLife es la nueva plataforma televisiva a través de la que el fotógrafo demuestra su talento. En esta ocasión, Nigel es el animador del programa que, al igual que su show antecesor, busca entrenar modelos en un sistema de grupos liderados por Naomi Campbell, Karolina Karkova y Coco Rocha.

–¿Cuál es la principal diferencia entre los dos programas?

American Next Top Model trata sobre encontrar chicas que no estén ligadas al mundo de la moda y convertirlas en modelos. En cambio, The Face es un espectáculo, ya que casi todas las aspirantes son maniquíes. Tiene una mirada mucho más profesional de la moda. Además, trabajamos en equipos liderados por las chicas –Naomi, Coco y Karolina–, por lo que ellas también competirán entre sí y cada semana una de ellas será la ganadora y dos perderán. Es bastante competitivo, pero muy similiar al verdadero universo de la moda.

–¿Cómo cree que este nuevo programa impactará a las aspirantes a modelo en América Latina?

–Las chicas de América del Sur son un gran éxito en todas partes, por eso creo que este programa las inspirará y motivará mucho más. Tendrán la posibilidad de ver cómo funcionan y cómo posan ante la cámara Naomi Campbell y las otras supermodelos. Hay un montón de cosas involucradas, ya que también podrán identificar las características que las transforman en un éxito. Verán su ambición, unidad, motivación, energía, sentido del humor, personalidad. Aspectos que pueden inspirar a cualquier chica en cualquier parte del mundo.

Actualmente, está casado con la maquilladora y modelo Cristen Chin Barjer, con quien tiene dos hijos, Jack y Jasmine. “Fue amor a primera vista. La noche que la conocí llamé a mi madre y le dije ‘Conocí a la chica indicada y me casaré con ella”.

–¿Te consideras un hombre afortunado? 

–La verdad es que sí. Siento que he tenido mucha suerte. Pero no sólo en lo profesional, ya que también fui muy afortunado al encontrar a mi esposa. Nos conocimos muy jóvenes y hemos estado juntos durante 20 años. Tener esta relación me ha ayudado muchísimo. Además, una de las cosas que he hecho durante años es construir un equipo muy fuerte a mi alrededor. Todos los que trabajan para mí, mis asistentes de fotos, los estilistas y maquilladores, son amigos y confío ciento por ciento en ellos. Así que creo que esas son algunas de las razones de mi éxito.

–¿Qué piensas de quienes opinan que estos programas tienden a reducir la autoestima de las jóvenes normales, deformando su concepto de belleza?

–No estoy de acuerdo. En The Face se puede ver lo que ocurre tras bambalinas y conocer las increíbles historias de nuestras celebridades. Como Coco, que cuando era más joven nunca fue considerada bonita por ser demasiado desgarbada. No se convirtió en un éxito por ser la más guapa, sino que lo consiguió a base de esfuerzo y trabajo. En un reality show pueden ver todo esto sin retoques. Se muestran las chicas con todos sus defectos, como personajes reales, llorando, discutiendo, riendo, al mismo tiempo que trabajan duro… así las televidentes se dan cuenta de que el mundo de la moda no es perfecto.