Juegos mecánicos como si fuera un parque de diversiones, puestos para encestar pelotas, medir la fuerza con un martillo y hasta hacerse tatuajes. Así fue el carnaval de Tommy Hilfiger que, una vez más, transformó a su desfile en uno de los más comentados de la semana de la moda de Nueva York.

En el Pier 16, un antiguo puerto abandonado que terminó devastado tras el paso del huracán Sandy, el diseñador emblema del estilo preppy montó un espectáculo sin precedentes. La expectativa era altísima. No sólo se presentaba la nueva temporada sino que se trataba del debut como diseñadora de la modelo Gigi Hadid.

“TommyxGigi es una colección sporty street con influencias nórdicas. Un revival de lo que pasó con Tommy Hilfiger en los ´90”, según explicó el propio diseñador en una entrevista exclusiva con CARAS el día antes del desfile. Para él, Gigi es un ícono a nivel global que maneja como nadie el mundo de las redes sociales, un universo que Tommy ha usado desde siempre a su favor y que en esta ocasión llevó a un nivel superior con la posibilidad de comprar directamente on line desde el desfile gracias al concepto see it now buy it now.

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Ya nadie quiere esperar seis meses para ver la ropa colgada en la tienda. Si les gusta ahora, la necesitan ahora”, dijo mientras recorría cada una de sus creaciones. Polerones oversize en nuevas texturas como velour, suéters de punto grueso con aplicaciones marineras, bermudas y poleras con un aire college (que parecían salidas de un partido de béisbol) formaron parte de esta colección que en cuestión de segundos se viralizó a través de Instagram.

El backstage estuvo literalmente en llamas. Con más de 30 grados de calor Gigi y su fashion squad se maquillaron y cambiaron en una carpa especialmente montada frente al muelle. Hailey Baldwin, la chica más buscada de este NYFW, también formó parte del team de modelos que recorrieron de manera serpenteante la pasarela improvisada en medio del agua. Carritos de helados, agua fría, hot dogs y conos de papas fritas sirvieron para amenizar la espera. Un desfile que se transformó en fiesta después de la pasada final y que ni la inesperada lluvia logró apagar.

La última semana de la moda de Nueva York mostró también una nueva geometría. Tiras que se cruzan por delante, escotes ultrasensuales, rayas anchas verticales y diagonales y una combinación de texturas insólitas, como por ejemplo perlas con macramé. En rigor, la silueta femenina de esta NYFW fue un claro homenaje a las últimas décadas del siglo XX.

Jeremy Scott acertó otra vez con su irreverencia. Piezas artísticas inusables para la mayoría de los mortales pero capaces de obsesionar hasta al más desprevenido fashionista. El total white fue el outfit que más se repitió y en la pasarela de Alexander Wang se lució perfecto con un maquillaje inspirado en el rostro playero que creó Diane Kendal para Nars. En el show —que tuvo a Madonna en primera fila— el diseñador presentó su colaboración con Adidas, otro de los highlights de esta NYFW.

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En la misma tónica, Tory Burch aportó el upgrade de la moda veraniega. Inspirada en las dos costas de Estados Unidos, la diseñadora que transformó su nombre en una marca a la que todos quieren acceder tuvo uno de los front row más concurridos. Una visión cosmopolita del verano en una paleta de colores dominada por el celeste, verde, naranjo y blanco. Maxiestampados y blazers decontracturados fueron sus piezas más celebradas, aunque el hit fueron los accesorios. Zapatillas y zapatos para el infarto que desde el momento del desfile se transformaron en objetos de deseo.

Carolina Herrera, como siempre, derrochó elegancia pero esta vez sin stilettos. La diseñadora venezolana se atrevió al mix & match con toques deportivos. Blanco y negro como protagonistas, impactantes vestidos en tonos metálicos y estampados florales para no perder la impronta fueron aplaudidos en el museo The Frick Collection. El peinado, prolijamente tomado atrás y dividido en tres, fue creado por Orlando Pita para Tresemmé y se convirtió en el accesorio perfecto para los looks vaporosos.

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Uno de los desfiles más emotivos fue el de Oscar de la Renta. Ya sin el diseñador, el equipo rindió homenaje al espíritu del creador con una colección llena de total white. El maquillaje a cargo de Tom Pecheux para M.A.C. y el pelo creado por Orlando Pita para Tresemmé acompañaron con un look supernatural.

En primera fila, los diseñadores de Monse que tomarán la posta al frente de la firma observaban cada una de las propuestas. La mujer cosmopolita fue una inspiración que se repitió en varios desfiles, y en la pasarela de Rag & Bone, dominada por colores puros, esa silueta fue acompañada por uno de los peinados más usables de la semana de la moda.

El post workout hair —creado por Pita para Tresemmé— emerge como una de las principales tendencias para la próxima temporada. Perfectamente desprolijo, será una de las claves del verano 2017.