Vicente Martí 

Lujo, elegancia y glamour. Aunque los sombreros y accesorios para el pelo han ido perdiendo fuerza con el paso del tiempo, el mismo certamen que alguna vez los puso en boga, los vuelve a revivir cada año, indicándolo como un requisito de admisión. Fue gracias al British Royal Ascot la célebre carrera de caballos con más caché de Europa que tanto tocados como pamelas se convirtieron en símbolo de lujo y sofisticación desde su fundación en 1711. A pesar de que ha evolucionado por completo desde su primera aparición, el sombrero se ha convertido en el elemento estrella del evento, más allá de la acción sobre el hipódromo.

 Martí quiso destacar este elemento a través de un vestuario oscuro y monocromático. “Funcionó a la perfección como base para darle énfasis tanto al sombrero como al pañuelo”, cuenta el ilustrador. 

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El pañuelo, el otro gran ingrediente del dibujo tiene una marca registrada y coincidentemente también asociada a los caballos: Hermès. La historia del carré de la firma francesa comenzó el mismo día en que se inauguró la línea de transporte parisina. Robert Dumas, propietario de la casa especializada en artículos de cuero para equitación, quiso celebrar semejante acontecimiento creando un pañuelo de seda 90×90 (de ahí el nombre carrè). Desde aquel día de 1937, el carrè ha sufrido innumerables transformaciones de formato y diseño, pero mantiene intacta su condición de objeto de lujo.

“Menos es más”, esta fue la frase que inspiró a Martí para desarrollar la ilustración y lograr la mezcla entre elegancia y sofisticación. “Comencé simplificando y estilizando la figura de una modelo que recuerda mucho a las actrices del cine de los años ’50 y ’60”, cuenta el artista. ¿Su excusa? Incorporar dos elementos clásicos en la industria de la moda.

Loreto Binvignat

“El tocado que elegí es de Chanel Haute Couture, un hito de elegancia y glamour. El collar es de Erickson Beamon, un toque del lujo algo excesivo pero que dialoga perfectamente con el resto del conjunto”, señala la artista.

¿Su inspiración? Los tocados de la alta costura que volvieron a reinar tras el fin de la Primera Guerra Mundial. La idea de Binvignat fue reproducir la esencia de estos personajes elegantes pero dramáticos, con poder, personalidad y que, por sobre todo, derrochan estilo. “Llevaba tiempo queriendo retratar algo así. Me encanta la locura, libertad y creatividad que representan estos tocados, dan rienda suelta al look y estilo personal de quien los lleva”, cuenta.

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Según la misma artista, los años ’20 se vienen a la mente al ver esta imagen, la era de oro del tocado, un accesorio que se convirtió en protagonista. Poder, clase y vanguardia era lo mínimo que otorgaban a las mujeres que los lucían. “Como todo artista creo que bastante de mí sale a la luz en mis ilustraciones, en este caso el deseo de poder llevar estas piezas tan únicas, elegantes y exquisitas”, concluye Binvignat.

Camila Cerda

De pronto se detiene un taxi en la Quinta Avenida de Nueva York, de él se baja una impecable silueta femenina vestida de negro, se acerca a la fachada de Tifanny & Co. y observa el interior de la tienda mientras toma un café y come un croissant… Una escena que quedó en la memoria colectiva.

Hay ciertos personajes que convirtieron su nombre en leyenda y Audrey Hepburn fue uno de ellos. Este año se cumplieron 85 años desde el nacimiento de la actriz, un mito del séptimo arte y referente de moda, crédito que ha mentido incluso tras su muerte. Y cómo no si con su frescura y encanto rompió moldes a partir de los años cincuenta. 

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“Fue la primera persona que se me vino a la mente”, dice Cerda. La ilustradora asegura que quiso plasmar la elegancia y delicadeza de Hepburn, “una mujer que sin maquillarse ni adornarse mucho, lograba tener un estilo sumamente sofisticado”, concluye.

Vicente Reinamontes 

El Little Black Dress (o LBD) es un clásico por excelencia. Fue la gran Coco Chanel quien —inspirándose en el guardarropa masculino y en un color antes solo relegado para momentos de luto— lo popularizó en los años ’20 y la mismísima Audrey Hepburn vistió el más famoso de todos: uno diseñado por Givenchy para Breakfast at Tiffany’s (1961). La ilustración de Reinamontes lo retrata a la perfección: un traje sencillo y complejo a la vez, eternamente apropiado y versátil que encarna valores tan diversos como independencia, glamour o clase. Una prenda de color neutro que con un accesorio puede convertirse en la más elegante de todas. Hay pocas piezas tan atemporales como el LBD, es válido para cualquier hora del día y para cualquiera ocasión.

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Jenni Rogers

Si hay un signo emblemático de Chanel, éste sin duda es la camelia. La leyenda cuenta que esta flor fue uno de los primeros regalos que su amante Boy Capel le hizo a Coco, también se dice que el carácter sobrio y andrógino de la especie, que no tiene ni perfume ni espinas, representaría la tan especial personalidad de la diseñadora. Pero sea cual fuera el motivo por el que la creadora eligió esta flor, el símbolo que distinguía a las prostitutas en las noches parisinas se transformó en sello de distinción y hasta el día de hoy está vigente tanto en ropa como en joyería. 

Porque precisamente ahí radicaba el gran poder de la diseñadora: Chanel supo hacer de la prenda más sencilla la más glamorosa de todas gracias a su sentido de la elegancia y Jenni Rogers supo representarlo a la perfección en la portada de CARAS. “En general, así como para este proyecto en particular procuro siempre centrarme en el concepto de femenino en un sentido un poco más profundo, es así como surge el concepto de belleza”, cuenta la ilustradora.

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Para Rogers es interesante trabajar con la imagen femenina porque todas las etiquetas clásicas como “delicadeza”, “suavidad” o “sutileza”, siempre van acompañadas por su contraparte: una mujer a la vez fuerte, asertiva y un poco desdeñosa. “Es un ser con tanta dicotomía manifestada en distintos matices que no puede no ser interesante tratar de transmitir todo aquello en una sola imagen. No como la figura tradicional de la mujer sumisa, no como la figura feminista de la mujer/hombre, sino la mujer con todo lo que es: Un perfecto conjunto de contraposiciones que definen su esencia que es profundamente misteriosa, completa y llena de sentido”.