Sin duda la presentación de Dolce & Gabbana fue uno de los highlights del Milan Fashion Week. La entrada fue una auténtica fiesta de street style, con cientos de fotógrafos tratando de captar a las principales influencers del planeta. El desfile comenzó con casi una hora de retraso —por eso Anna Wintour amenazó con irse aunque finalmente no lo hizo— y nadie entendía por qué. Durante todo ese tiempo pedían que los asistentes se desconectaran de wifi y pusieran los teléfonos en modo avión.

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Apenas comenzó a sonar la música y apareció la primera ‘devotion bag voladora’ supimos que era para no intervenir en la manipulación de los drones, que por primera vez en la historia de la moda desfilaron en una pasarela. La presentación Fashion Devotion fue de alto impacto. Stefano Gabbana y Domenico Dolce crearon una colección para representar la devoción por la moda. La firme creencia por el estilo único de cada mujer en la que los íconos religiosos se mostraron de manera moderna.

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¿Los mejores looks? Unas botas estilo cowboy de glitter dorado, un abrigo con patchwork de piel sintética de diferentes colores, la mezcla de texturas y la gran variedad de accesorios. Y los anteojos, que seguramente serán un objeto de deseo la próxima temporada. Moschino es una de mis marcas favoritas, y cada colección supera a la anterior. ¡Jamás se me hubiera ocurrido mezclar a Jackie O con Star Trek! El maquillaje fue realmente de otro planeta. Estuvo a cargo de Kabuki para M.A.C Cosmetics y aunque en fotos se ven cuerpos pintados, la verdad es que había siete capaz de azules en degradé, glitter… un nivel de detalle increíble.

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El backstage fue una locura. Por ahí caminaban las principales modelos del momento, entre ellas las hermanas Gigi y Bella Hadid —nota aparte para sus guardaespaldas, demasiado estupendos—Joan Snalls, Kaia Gerber y Jeremy Scott, el diseñador que se ha convertido en uno de los más influyentes entre los millennials. La colección revivió el espíritu de los años setenta que inmortalizó la ex primera dama de Estados Unidos. Trajes de dos piezas, pop art, cuero y cinturones anchos en su versión más futurista, con glitter y cortes asimétricos.