Una cartera, pero no una cualquiera. Birkin es su nombre y Hermès su familia. La firma francesa comenzó su legado en un almacén de arneses y sillas de montar 177 años atrás. Reconocida por su logo de un carruaje con un caballo, la exclusiva marca parisina se transformó al instante en un símbolo de lujo enfocado en la nobleza europea. Aunque tal vez su insignia poco representa a una casa creadora de artículos para pasarela, la firma se ha convertido en una de las más prestigiosas del último tiempo. Entre sus productos estrella destacan sus corbatas, pañuelos de seda y por supuesto, la Birkin.

Fue un día de 1984 en un vuelo París-Londres. Cuentan que a la joven actriz y cantante británica Jane Birkin le tocó compartir asiento con Jean Louis Dumas —presidente de la compañía—, quien no pudo evitar preguntarle a la chica por qué usaba una canasta de mimbre. Ella le respondió que la cesta era el único bolso que le permitía llevar todo lo que necesitaba y el mandamás sugirió a Jane que le hiciera un boceto de cómo sería su bolso perfecto. Dicho y hecho: tres años después había nacido la cartera ideal para el ritmo de vida de la fashionista más popular de los sesenta. Aunque en un principio no tenía ni logo ni otra ambición más que satisfacer a su inspiradora, el éxito que cosechó el bolso —inmediatamente demandado por la alta sociedad francesa— obligó al histórico fabricante de cueros a comercializar la pieza.

wp-450-birkin4

Más de treinta años antes —en los cincuenta— había nacido el bolso Kelly, nombrado así por Grace Kelly. La primera vez que a la actriz se le vio públicamente con uno de estos diseños primeramente llamados “Sac à dépêches” fue en la película de Alfred Hitchcock To catch a thief de 1955. Un año más tarde, la estrella se casó con el príncipe Rainiero de Mónaco y desde entonces ya era fotografiada portando su Hermès. Pero la imagen que rebautizó el bolso como un Kelly fue aquella en que la princesa aparece ocultando su incipiente embarazo con su bolso para que un fotógrafo de Life Magazine no pudiera captar su vientre. Fue tal la publicidad, que al diseñador no le quedó otra opción más que bautizarlo con su nombre. El embarazo llegó a su término  pero el accesorio permaneció por años como el modelo más emblemático de la marca. Representaba la elegancia clásica.

Pero la Birkin llegó para destronar a su antecesor. Hoy, treinta años más tarde, nadie discute su contemporaneidad. En el camino quedan grandes anécdotas, pues el bolso más famoso del mundo ha traído consigo las leyendas más populares de la moda. Como el ritmo de su producción no alcanza la demanda, según cuentan los rumores —y Hermès jamás lo ha desmentido— existe una lista de espera de alrededor de cinco años para poder adquirir un bolso de la firma francesa. Los modelos se encuentran bajo “secreto de Estado” y los empleados de las tiendas tienen estrictamente prohibido avisar a cualquier clienta cuando un ejemplar llega a la tienda. Por si esto fuera poco, quien lo desea debe abonar cifras que pueden alcanzar los 40 millones de pesos.

wp-450-birkin3

En 2009 un hombre osó en asegurar haberse conseguido 130 piezas del modelo en solo tres meses sin mayor problema. Se trataba del escritor Michael Tonello en su libro Bringing home the Birkin. Aunque el estadounidense demostró en su best seller que el asunto de la lista de espera no era lo que parecía, el bolso no ha perdido exclusividad ni prestigio.

Más de cien mil empleados en todo el mundo forman parte de Hermès. Con su asa corta y su original cierre que ya recibe el nombre de la firma, la Birkin se fabrica a mano con un tiempo de confección de un mes por ejemplar. Entre sus materiales más tradicionales destacan la piel de cocodrilo, serpiente y avestruz e incluye detalles de diamantes, platino y piedras preciosas. El modelo cuenta con cinco tamaños a elección y curiosamente el más pequeño es el más caro. En una cartera original siempre coinciden el color del interior con el del acabado externo y, por supuesto, no puede faltar la frase “Hermès Paris, Made in France” bajo la tapa frontal.

wp-450-birkin

Si hasta en Sex and the city el personaje de Samantha aparece luchando por una Birkin. Pero no es la única, la propia Sarah Jessica Parker la ha lucido en algunas escenas de la serie, aunque sin lugar a dudas la mayor fan de este bolso es Victoria Beckham, quien posee más de cien modelos diferentes. Kim Kardashian también cuenta con varias, entre las que se encuentra una personalizada por su hija. Lady Gaga obviamente quiso hacer de su Hermès una versión especial con unas originales letras, pero hay tantas otras más que engrosan la lista: Gwyneth Paltrow, Elle MacPherson, Sofia Coppola, Sandra Bullock, Demi Moore, Kate Moss o Jodie Foster son apenas algunos nombres.

El éxito del bolso sigue siendo un misterio, su popularidad va más allá de una moda. Junto al clásico modelo de Chanel, la cartera de Hermès es la más imitada de todos los tiempos y solo se sabe que comenzó treinta años atrás pero no cuándo terminará el fenómeno Birkin: una leyenda que miles de mujeres desearían colgarse en el brazo.