Si hay algo que me parece importante destacar del recién pasado NYFW no son las próximas tendencias, ni los front row, ni las nuevas bloggers, ni las novedades del streetstyle, sino que quiero referirme a un punto absolutamente diferente, pero que está estrechamente relacionado a este tipo de eventos.

A diferencia de otras industrias, pareciera ser que el rubro de la moda tiene poder propio para definir muchas cosas – prefiero verlo desde una mirada más “ingenua” que pensar que hay un conflicto de interés relevante el cual impide ciertas regulaciones como ocurre en todo los otros oficios de la industria – pareciera ser que la industria de la moda muchas veces es “intocable”. Para ser directa, con esto me refiero a la ausencia de reglamentación legislativa respecto a la imagen de las modelos que participan en los desfiles y porqué no también ampliarlo a las que participan en las editoriales o campañas de publicidad.

Victoria Beckham fue duramente criticada por presentar en su reciente colección modelos que tenían un índice de masa corporal absolutamente poco saludable. Delgadez extrema que lamentablemente distorsiona el mensaje positivo que podría haber tras estas grandes colecciones: el arte de la buena confección, el trabajo de los diseñadores y la propuesta creativa. Desafortunadamente toda la atención se centra en estas jóvenes que transmiten una señal errónea respecto a lo que son los cánones estéticos reales. Aquellos con criterio más formado podrán evidenciar que lo que se presenta es más bien enfermizo, no obstante para miles de adolescentes estas mujeres son sus referentes a seguir. De ahí la preocupación.

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Pese a lo anterior, ocurrieron hechos más esperanzadores, como la decisión de una conocida firma de lencería de apostar por lucir sus diseños en algunas modelos de talla “plus size” o tallas grandes, que en moda se refiere a tallas sobre la 44.

Es así como la modelo estadounidense Ashley Graham, conocida por diversas portadas, y también por ser la primera modelo con “curvas” en aparecer en la icónica revista de modelos en trajes de baño “Sports Illustrated”, se convirtió en la estrella del desfile acaparando los aplausos y admiración de todos. Su aparición refiere a un hecho histórico: A través de ella y su aparición en este desfile, se rompieron todos los cánones de belleza y estereotipos que se han instaurado a lo largo de los años en esta clase de eventos. A su vez en otros desfiles pudimos ver modelos con una de sus extremidades amputadas (brazo) y otras con Síndrome de Down, lo cual me parece que más que inclusión (ya que no me quiero referir a minorías), apunta a transmitir un mensaje más real y no tan frívolo y ficticio, tal como se estila en este tipo de eventos.

Creo que la industria de la moda, si fuera manejada con más criterio y también regulación y responsabilidad social, podría ser un tremendo vehículo y medio para transmitir mensajes honestos, sensatos y positivos a una sociedad que muchas veces carece de ellos.

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