Las puertas se le abrieron solas, sin que golpeara, el primer día que se encontró de frente con los paparazzi. Era el casamiento de su media hermana, una de las supermodelos contemporánea más importantes. La que a los 40 años posó desnuda para Playboy y agotó la edición. La misma que hace años figura en el top tres de las maniquíes más ricas del mundo. Kate era la novia, pero aquel día todas las miradas se concentraron en Lottie. Una pequeña rubia que entonces tenía apenas 14 años y posaba para los fotógrafos vestida como una de las  ‘damitas’ de honor.

Sin proponérselo (al menos no lo ha confesado) ese día comenzaba a escribirse el primer capítulo de la nueva generación Moss en el mundo de la moda.

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Meses después de la boda, Sarah Doukas, la misma mujer que descubrió a Kate en el aeropuerto de Nueva York cuando viajaba junto a su padre, convocó a la adolescente Lottie para una sesión de fotos. Algo absolutamente informal, y que nunca trascendió, pero que tenía como objetivo probar a la nueva Moss frente a la cámara.

Lottie esperó hasta cumplir los 16 para dar el gran salto. Ese mismo día, ella se encargó de comunicar a sus pocos miles de seguidores en twitter que había sido fichada como New Face por Storm Models, la misma agencia que representa a su hermana desde hace 26 años. Las imágenes hablan por sí solas. Como si la complicidad con el lente fuese algo genético, o se transfiriera por ósmosis de una hermana a la otra.

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Algunos dicen que no llegará tan lejos porque mide ‘apenas’ 1.65 metro, bastante poco para una modelo. Otros juran que su camino a la cima es algo obvio. Por el momento, Lottie se mantiene al margen de los comentarios y espera ansiosa su primer trabajo profesional, que hasta ahora es un misterio. ¿Será Calvin Klein? ¿Opium? ¿Burberry? Mientras, la adolescente continúa con sus estudios y sueña con conocer a Leo DiCaprio. Como una teenager más.