MaxMara es sinónimo de estilo. Sus abrigos clásicos y sus accesorios de ensueño son un auténtico must have que, hasta ahora, no había experimentado grandes cambios. Pero esta última temporada Ian Griffiths, director creativo de la firma, imprimió un auténtico upgrade a su desfile y la marca renació.

Reservada habitualmente para mujeres clásicas amantes de los trajes de dos piezas y los tonos suaves, esta temporada se sumaron colores lilas y estampados florales con rosas y peonías que enamoraron a las clientas típicas pero además a las nuevas generaciones. También transparencias, pantalones ultrafemeninos y faldas tubo formaron parte de la celebrada propuesta.

En momentos de maximalismo extremo, esta colección surgió como una brisa de aire fresco de lino, organza y gabardina. Otra de las claves para entender la reinvención de MaxMara fue la presencia de Halima Aden en la pasarela. La modelo americana de origen somalí, que nació en un campo de refugiados en Kenya, es conocida por desfilar con hijab y es una de las maniquíes con mayor proyección.