Sin duda parece una frase conocida, tanto así que a la mayoría le resulta familiar, no obstante poco sabemos del trasfondo que conlleva y de lo importante que resulta para nuestras vidas.

La autoimagen no es nada más ni nada menos que la valoración de la imagen que tenemos de nosotros mismos, estrechamente ligada a nuestra autoestima y como toda apreciación puede ser positiva o negativa dependiendo de nuestra personalidad, contexto y creencias personales.

La autoimagen a su vez conlleva un conocimiento profundo de nosotros mismos, va mucho más allá de la imagen corporal, ya que refiere a una estimación global sobre quiénes somos desde nuestro propio punto de vista, y es determinante a la hora de establecer relaciones sanas con uno mismo. Esto último cobra especial relevancia ya que el tipo de relación que establezcamos será determinante a su vez para nuestro propio bienestar personal.

Por tanto es prudente afirmar que la autoimagen positiva implica un descubrimiento propio, una aceptación profunda de nuestro ser y de nuestra identidad. Es tan relevante que me atrevo a decir que un autoconcepto positivo sostiene a la persona en su cotidianeidad y es aquella que nos dará la energía para superar el cansancio, romper algunos hábitos destructores y enfocar nuestra vida.

Una buena manera de cultivar una autoimagen positiva, es reforzando nuestra autoestima. Para ello quiero compartir algunos simples consejos que contribuyen a enriquecer nuestra propia valía y nos permiten en definitiva ser más felices:

1.- Recuerda no generalizar a partir de las experiencias negativas que hayas podido vivir a lo largo de tu vida. Aceptar que lo que una vez pasó no tiene porqué volver a suceder.

2.- Confía en tu voz interior, aquella que siempre te dará el mejor consejo y te recordará lo extraordinario que eres.

3.- Ser consciente de nuestras victorias y logros. Todos hemos logrado algo!

4.- Focalízate en lo positivo: Acostúmbrate a valorar y percibir las características buenas que tienes y de las que te sientes orgulloso. 

5.- Aceptación: Nunca olvides aceptarte a ti mismo y lo que eres. En ti reside el poder de realizar todo aquello que sueñas con tus imperfecciones y virtudes.

6.- No te compares: Siempre habrá un aspecto de la vida en donde tú seas “mejor” que el resto.

7.- Todos somos diferentes a los demás. Cada uno con nuestras características que nos conforman particulares y únicas.

8.- Céntrate en mejorar aquello en lo que consideras no sentirte satisfecho contigo mismo. Esto es una buena forma de aumentar tu autoestima, ya que te permite evolucionar tanto interior como exteriormente.

La autoimagen que nos formamos es importante, porque determina nuestra actitud ante la vida. Si pensamos que somos capaces, nos vamos a sentir motivados para actuar y vamos a tener éxito. Si creemos que somos incapaces, la mayor parte de las veces ni siquiera lo vamos a intentar y nuestros esfuerzos van a ser relativos y poco exitosos.

Por tanto la invitación es a detenernos, darnos un tiempo para nosotros mismos y “alimentar” nuestro ser de experiencias positivas, buenos momentos y acciones significativas. Que perduren en el tiempo y en nuestras vida.

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