Los vikingos son sencillos by default, diría yo. Dados a las líneas limpias y estilos minimalistas desde sus casas hasta sus armarios. Pero dos veces al año una ola creativa y fashion nos deja ver las tendencias que se imponen durante los días de la Semana de la Moda de Copenhague y que después seguimos viendo en las calles y trenes del reino.

Copenhague no sale al mundo solo por sus ideas innovadoras en temas de arquitectura, energías renovables o por sus menús orgánicos y de la edad de piedra. También tiene algo que decir cuando se trata de moda. Agosto y febrero son los meses fashion en el reino, cuando llegan cada vez más interesados desde todos los puntos del planeta a ver qué ofrecen la pasarela de moda más grande de Escandinavia. Y cada año gana más adeptos.

Escenarios como el edificio del municipio de la capital danesa, el distrito de la carne (Kødbyen), museos, hoteles o una antigua iglesia cuya historia se remonta al siglo 12 se convierten en las pasarelas y vitrinas de los creadores vikingos. Se presenta alta costura y también hay espacio para el prêt-à-porter e incluso una primera vitrina para los estudiantes que están terminando con sus estudios de diseño para entrar con sus sueños, ideas y deseos de aventura en el mundo de la costura y los negocios. En esta semana hay desfiles, salones de exposición, fiestas, exhibiciones varias y una divertida gama de eventos que no solo entusiasma a los vikingos sino a visitantes extranjeros que superan largamente los 30 mil y que dejan ganancias que convierten al sector en un motor económico relevante para el país.

En esta última semana hubo un viento urbano de los ’90 en las pasarelas y en el popular street style, donde se siguen viendo una temporada más las bomber jacket, las pieles auténticas o imitadas y ese lujo retro, muy chic, que tan bien dominan. Este invierno la calle nos mostró la gloria que siguen viviendo los hoodies , prácticos y cool para las bajas temperaturas de los días de invierno.

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Aquí siguen, de momento, reinando el estilo bohemio y las piezas oversize y en general los look “amplios”, combinados con zapatillas, tacones o zapatos con plataforma. Digámoslo, Copenhague nos da una amplia variada posibilidades de estilos que se transforma en una fotografía ecléctica de la moda, donde todos tienen su espacio. Actitud no falta y eso es fundamental para asegurar el éxito de un look.

Para alegría y placer de muchos, y claramente para mí, se ha sumado un Salón de Joyas en el que presentan sus nuevas colecciones algunas de las marcas más hot de la fría Escandinavia. Allí están por ejemplo, Shamballa Jewels -la de las pulseras que usa “el Kayser” Lagerfeld y la heredera Mette-Marit de Noruega, por ejemplo-, Ole Lynggaard Copenhagen -cuyas creaciones suelen estar en los looks de la princesa heredera Mary de Dinamarca-, Georg Jensen, Pandora -que supe que ya está en Chile-, y otros tantos creadores que transforman metales y piedras preciosas en piezas únicas de deseo. En esta última versión, hubo especial interés en el trabajo de la orfebre Orit Elhanati, quien estuvo doblemente presente al colaborar en la pasarela del diseñador Mark Kenly Domino Tan y también en el Salón de joyería con su colección “Strange”. Por cierto, Mark Kenly Domino Tan es un joven diseñador que me parece que no hay que perder de vista.

Así me puse al día a comienzos de febrero de los nuevos aires que soplan en las pasarelas escandinavas. Desde modelos extravagantes a creaciones lúdicas, pasando por las muy escandinavas líneas minimalistas chic. ¡Hay un look para cada actitud!

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