Es una instagram model. Eternamente conectada, se pasea con su estiloso smartphone blanco. Se saca selfies, posa, hace muecas con la boca, finge contestar mensajes de texto, usa su pelo para hacerse un bigote, saca la lengua, coloca cara de sorpresa. La chica que ya tiene más de 80 millones de seguidores en redes sociales viste un look rigurosamente negro, una sofisticada blusa, un short con encaje y botas hasta la rodilla. Elegante y relajada, Kendall Jenner no suelta su iPhone 6 ni para almorzar una sopa de pollo mientras la entrevistamos en su camarín. Aunque la jornada ha sido larga sólo prueba un trozo de muffin que ha olvidado al lado de su pequeño bolso de piel también negro. Ya concentrada frente a un espejo con luces de maquillaje se prepara para la sesión de fotos.

Cada una de sus provocativas selfies tiene peso en oro. Con sólo 20 años, cierra contratos publicitarios astronómicos gracias a sus fieles followers, en su mayoría las codiciadas millennials, nativas digitales que siguen cada uno de sus pasos en línea. Nos encontramos con la rutilante reina de los “me gusta” en Nueva York durante la filmación de su campaña como nuevo rostro de la multitienda Paris.

Kendall es su propio negocio y lo sabe. Es la imparable media hermana de Kim, Khloe y Kourtney Kardashian, pero tiene un aura diferente, con una energía encantadora, quizá más talento. Nació celebrity como la hija de Bruce Jenner, medallista olímpico que ganó el decatlón para Estados Unidos en los juegos de 1976, ahora ícono de la causa transgénero con su nueva identidad de Caitlyn Jenner (Kendall ha dicho que le gusta más Caitlyn que Bruce). Su madre es Kris Jenner, la matriarca del clan, una azafata que se casó a los 23 años con el abogado de O.J. Simpson, Robert Kardashian, antes de conocer a Bruce.

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La vimos crecer bajo los focos del reality Keeping Up with the Kardashians, estrenado en 2007 cuando era una tímida niña de 11 años, y transformarse en top model para Givenchy, Marc Jacobs y Victoria’s Secret. Su paso por la Semana de la Moda de París en enero pasado confirmó su consagración en la alta costura. Junto a Gigi Hadid, la otra musa de Karl Lagerfeld, desfiló diseños de Chanel. Con su recordado vestido largo en seda negra con escote en V y piedras preciosas, fue la encargada de cerrar la pasarela.

La entrevistamos a unos pasos del High Line, en los Chelsea Piers del río Hudson, los antiguos muelles del lado oeste de Manhattan ahora convertidos en lujosos estudios de publicidad. Como toda millennial, Kendall quiere imponer su propio lenguaje y responde nuestras preguntas usando palabras que, por cierto, pronto el resto de las adolescentes estadounidenses incorporarán como muletillas en sus conversaciones cotidianas y se grabarán a fuego en el idioma de las veinteañeras. Para ella parecer natural y verdadera en las fotos posadas es ser “orgánica” o estar en el “flujo”, “fluyendo”. Al principio habla rápido, sin meditar, como si todas las respuestas estuvieran memorizadas y fueran parte de un guión planificado al detalle. Bueno, por algo es la novena instagrammer más popular en el mundo (Selena Gomez es la número uno y su hermana Kim la tercera).

—¿Cuál es tu receta del éxito? Al parecer lo que funciona hoy es ser uno mismo, espontaneidad y naturalidad.

—Yeahh… trato de ser una persona normal el mayor tiempo posible. Quiero ser auténtica, no pretendo ser otra. Cuando eres así transmites una imagen orgánica a las otras personas. No hay que esforzarse en ser nadie más que tú. ¿Por qué no ser tú misma? Esa es mi filosofía.

—Con millones de seguidores en las redes sociales, eres un modelo a seguir para jóvenes de todo el mundo. ¿Es una responsabilidad?

—Las redes sociales son una plataforma que puedo aprovechar para numerosas cosas pero trato de no pensar mucho en eso porque me quitaría energía. No vivo pendiente del tema. Simplemente me gusta ser natural en las redes sociales y expresar todo lo que siento.

—¿Es una presión tener tantos seguidores?

—No lo veo así. No es un peso o una carga. Más bien es una bendición. No lo sé. Yo trato de ser lo mejor que puedo ser. Esa es mi verdadera responsabilidad.

—¿Es emocionante que tantas jóvenes del mundo quieran ser como tú?

—Es increíble. Mis fans son maravillosas.

-¿Instagram es importante para ti?

—Sí, definitivamente. Pienso que es una herramienta para mostrarle mi vida a la gente de vez en cuando y mantener contacto con mis fans. Creo que la conexión con mi público es lo que me hace exitosa.

Cuando empezamos a escribir este artículo @kendalljenner tenía 51 millones de seguidores en Instagram y al terminarlo ya superaba los 52 millones (como referencia es toda la población de Corea del Sur) y seguía aumentando. Su página de Facebook suma 12 millones de “me gusta” y su Twitter 16 millones de followers. Para que no baje el “rating” sube fotos todos los días a sus cuentas al igual que muchas otras jóvenes de su edad. A diferencia de esas veinteañeras, ella saca provecho de su popularidad para publicitar sus propios negocios y proyectos comerciales.

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No todo ha sido fácil para Kendall. Una revista aseguró que durante la versión 2014 de la Semana de la Moda de Nueva York algunas modelos amenazadas con su rápido ascenso le hicieron bullying e incluso llegaron a apagar un cigarrillo en su bebida. Su carrera meteórica en el mundo de la alta costura la ha obligado a alejarse de este tipo de polémicas que han vuelto tan exitoso Keeping Up with the Kardashians —que lanza su 12a temporada el 24 de mayo en Chile por E! Entertainment Television— y a convertirse en una modelo de alto perfil.

—Eres famosa casi desde que naciste, tienes sólo 20 años y gran éxito en el mundo del modelaje y de los negocios, ¿cuál es tu próximo paso? ¿Cine, música?

—(Se ríe) Quizás en el futuro. Veremos, yo prefiero estar en el flujo, que todo fluya. No sé lo que pasará, trato de dejar que las cosas ocurran porque tienen que ocurrir y no forzar nada. Amo lo que hago ahora mismo. Estoy disfrutando el aquí y el ahora. Ya es bastante con lo que tengo hoy, mi agenda está siempre llena.

—¿Cómo imaginas tu vida sin toda la exposición televisiva de Keeping up with the Kardashians?

—No podría imaginarlo porque ya forma parte de mi vida. Algunas veces pasa por mi mente qué sería yo sin el nivel de exposición que me dio la televisión, pero creo que es una pérdida de tiempo pensar cosas así. Yo sería feliz igual, con o sin The Kardashians, con o sin ese nivel de exhibición.

—¿A qué mujeres admiras?

—Hay muchísimas mujeres en mi vida y en mi familia a quienes admiro. Todas ellas me inspiran. Son muy fuertes y trabajan duro. Estoy muy agradecida de que haya tantos ejemplos así cerca de mí.

—¿Admiras a tu madre y a tus hermanas?

—Yeahh, por supuesto. Las admiro mucho. Ellas me han enseñado todo lo que sé. Me siento bendecida por eso.

—Todos sabían que tu sueño era convertirse en un “ángel” de Victoria’s Secret y ahora eso se ha hecho realidad. ¿Cómo fue la experiencia?

—Fue emocionante. Como dices, era un deseo que quería cumplir, estaba en mi lista de cosas que tenía que hacer. Honestamente fue una experiencia muy divertida. Cada día era intenso porque todos los desfiles eran distintos. Fue sorprendente y conocí gente maravillosa. Lo pasé increíble.

—Junto a tu hermana Kylie Jenner fueron elegidas las adolescentes más influyentes por la revista Time. ¿Qué opinas al respecto?

—Es un gran honor ser elegida por dos años consecutivos. Creo que es la última vez que seré considerada por ellos. Ya no soy una adolescente y no lo seré más. No está dentro de mis objetivos convencer a las otras jóvenes a ser como yo o que me imiten. Al contrario, trato de alentar a mis seguidoras a que sean ellas mismas. Esa es la verdadera responsabilidad de cada persona, ser lo que quieran ser y hacer lo que realmente les gusta.

Kendall conoce las redes sociales como a sí misma. Sabe que no basta con subir una foto de vez en cuando, que necesita empatizar con sus seguidores, alimentar a su sedienta audiencia. En 2015 una foto con su pelo formando corazones tuvo más de 3 millones de “me gusta” y de inmediato se convirtió en la imagen con más likes en la historia de Instagram. Otro de sus hitos es la edición especial que le dedicó la última revista Vogue (“podría llorar, mi propia Vogue”, escribe @kendalljenner) y la línea de ropa y accesorios junto con su hermana menor Kylie.

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Después de la filmación reviso su Instagram. Acaba de subir los colores de la bandera de Bélgica en solidaridad con las víctimas de los atentados terroristas en Bruselas y una foto que sacó mientras paseaba en auto por Nueva York de una gigantografía de su campaña para Calvin Klein. Sin ninguna inhibición, en ella posa en ropa interior deportiva negra entre dos fibrosos modelos. La imagen va acompañada de la frase “Yo ________ en #misCalvins”. La idea es que la celebridad complete la oración y que el público siga el ejemplo en sus propias redes. ¿Qué hace Jenner con sus Calvins? “Yo soy fuerte en #MisCalvins”, dice el cartel.

Ella es un medio de comunicación en sí misma, genera y distribuye fotos glamorosas y atrevidas. Hasta ha salido en topless comiendo una hamburguesa. Hoy en la moda y la publicidad no basta con estilizadas tomas captadas por fotógrafos de renombre, como Patrick Demarchelier, quien en esta ocasión la retrata para Chile. Es necesario hacer ruido en redes sociales y tomarle el pulso a la calle. Esa fue una de las razones por las que Calvin Klein la fichó.

Cuando se anunció que sería el nuevo rostro de Estée Lauder, codiciado contrato que antes tuvieron las actrices Gwyneth Paltrow y Elizabeth Hurley y la modelo Joan Smalls, la empresa no difundió la noticia a través de la típica maquinaria de relaciones públicas, con comunicados de prensa o una lluvia de correos electrónicos. En vez de eso y luego de que Vogue publicara la primicia en su web, la propia Kendall colocó la noticia en su cuenta de Instagram y rápidamente logró más de un millón de likes y 50 mil comentarios. Las marcas la aman.

Al trasplantar su día a día a las nuevas plataformas convierte su vida en un reality viral. Es la Midas de los contenidos divertidos y sexys, eso sí sin polémicas y con la sensatez que da tener los pies en la Tierra, a diferencia del resto de las Kardashian. Sus pocas controversias han sido el quiebre amoroso con Harry Styles, del grupo One Direction, o un supuesto romance con Justin Bieber. Quizás intuye que en el mundo de la moda es de mal gusto llamar la atención con la vida privada para lograr un lugar y que la fama de celebrity es despreciada en esa industria.

—¿Cuáles son tus diseñadores de alta costura favoritos?

—No podría elegir uno. Me encantan Karl Lagerfeld, Olivier Rousteing, Riccardo Tisci. Son muchos.

—¿En 20 años te proyectas en el mundo de la moda?

—No al ritmo de ahora, pero sí quiero seguir trabajando.

—¿Cómo te ves en dos décadas más?

—En 20 años… quiero estar casada y con hijos, siendo muy feliz y disfrutando una vida extraordinaria.

—¿Apoyas a Hillary Clinton? ¿Te gustaría que fuera la primera Presidenta de EEUU?

—……

Aunque se ha sacado fotos con una polera de Marc Jacobs con la cara de Hillary y ha participado en campañas para incentivar que los jóvenes voten, Kendall no contesta esta pregunta y su asistente de prensa pide que no toquemos temas políticos. Tampoco quiere que le pregunten sobre el cambio de sexo de su padre o la excentricidad de sus hermanas y exige centrarse sólo en su carrera en las pasarelas. Caprichos de top model. La entendemos y damos por terminada la entrevista. Por el momento, ella prefiere ser simplemente Kendall y dejar de ser Kardashian.

Instagram: @kendalljenner

Twitter: @KendallJenner