Los zapatos con plataforma tipo creepers llevan la firma de Prada y cuestan 795 dólares. El blazer de terciopelo azul es de H&M y no vale más de cien. Quien viste ambas prendas es Ann-Sofie Johansson, una de las mujeres más famosas y estilosas de Estocolmo, y Head of Design del gigante sueco de la moda. Ella, considerada entre las personalidades más influyentes del estilo en Europa, tiene la clave de esta tendencia: “La moda dejó de ser una dictadura. Ahora es divertida, expresiva y democrática. Podemos mezclar algo vintage con algo de lujo y un básico de retail y crear un look mucho más fácil de llevar”. Es cuestión de caminar por las calles de esta gélida ciudad para entender lo que dice. Los abrigos que se vieron en las últimas pasarelas internacionales conviven con poleras básicas de esas que se consiguen en cualquier multitienda o hipermercado.

“La globalización es uno de los factores que más ha influido en este sentido. Hoy todos miramos las mismas películas, vemos las mismas series de televisión y escuchamos la misma música”, dice Ann-Sofie y no hay espacio para rebatirla: en las radios de Estocolmo suena DJ Méndez y, a juzgar por rápido testeo, aquí el chileno es más famoso que Messi.

Esta moda de mezclar prendas de distintos estilos (precios y calidades) vive ahora su peak, pero no es algo tan nuevo. Cuando en 1996 Sharon Stone cruzó la alfombra roja de los Oscar con una falda tubo de Valentino y un beatle de Gap, los críticos quedaron boquiabiertos. Esa tarde, al escoger inocentemente la polera de su placard, la actriz comenzaba a hacer historia. Años más tarde, Angelina Jolie hizo lo propio: para el estreno de su película A Mighty Heart en Nueva York, se puso un vestido vintage de seda y terciopelo negro que compró en la tienda Wasteland de Los Angeles por apenas 26 dólares. Y lo combinó con zapatos Louboutin con tacos de cristal.
“En H&M creamos una colección especial para este tipo de eventos, que surgió de una necesidad planteada por nuestra gente de relaciones públicas en Los Angeles. Las celebridades querían sumarse a la moda ecológica que proponíamos y así nació la primera Red Carpet Conscious Collection”, explica Catarina Midby, Susteible fashion de la marca sueca. Michell Jenner y Natalie Portman son algunas de las famosas que han lucido sus modelos.

Pero no sólo actrices se apuntan en esta tendencia. Desde Michell Obama y su famoso vestido de J Crew para la ceremonia de investidura presidencial hasta las mujeres que caminan por las calles de las principales capitales de Europa, la democratización de la moda se impone como si se tratara de una declaración de principios. Y en este escenario, el gigante sueco juega de protagonista. Moda por poca plata es la consigna: “Más que fast fashion nosotros preferimos hablar de un equilibrio entre la tendencia y los básicos”, dice Jenni Tapper-hoel, relacionadora pública de la firma.

Cada colección tiene 180 colores elegidos de su propia carta. Todas las temporadas se hace un top ten de los tonos más representativos y se prueban en distintos materiales. Primero se elige la tela y recién después el diseño. Mientras preparan la inauguración de su tienda en Chile con la colección completa de invierno más una línea exclusivamente diseñada para nuestro país, en Estocolmo ya trabajan en el 2014.

EN EL ‘LABORATORIO DE MODA’ CON PAREDES BLANCAS IMPOLUTAS, los miles de retazos aportan color y magia. Gypset Style, Pucci, Yves Saint Laurent, Dolce Vita Style e Insects son algunos de los libros que destacan en la enorme biblioteca. Allí Margareta van den Bosch, directora creativa, examina los géneros con la misma minuciosidad que un científico desarma una bomba. Ella es la responsable de las colaboraciones entre H&M y gigantes de la industria del lujo como Karl Lagerfeld, Jimmy Choo, Versace y Anna Dello Russo. Asegura que siempre se trata de una gran experiencia y que “trabajar con Madonna fue entretenido, aunque resultó una colección mucho más clásica de lo que imaginaba”. Las nuevas líneas con firma de autor también llegarán a Chile.
La cuenta regresiva ya comenzó. Fashionistas y amateurs esperan la apertura de la tienda en Santiago como un enfermo que aguarda su vacuna. Algunos dirán que la expectativa resulta algo exagerada, pues se trata solamente de una marca de moda. Para los entendidos, es la mejor noticia del año.